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divendres, 8 d’octubre del 2021

"...comportamientos atribuidos al padre Alfonso Roig... "JUAN PASCUAL

Enrique,

A nuestro Padre Roig le han resucitado y no sabemos muy bien con que finalidad, pues razones objetivas no parecían haber, pero en estos tiempos de tanto debate sobre memoria histórica cualquiera se puede convertir en diana de la diatriba, de la confrontación o del debate cuando no de la mera denigración.

Yo no debía intervenir en ese debate, porque no fui amigo del Padre Roig ni tuve una especial relación de discípulo o de contertulio o de .... con él. Pero sí fui alumno de él y quizá influido por él a través de la  mediación de otras personas (Bertomeu, por ejemplo).

El debate me ha traído a la memoria algunas pequeñas anécdotas que he decidido de modo precipitado y quizá poco reflexivo escribir Que valgan para ser publicadas o no lo dejo a tu sabia decisión, pues no tengo  especial interés en ello. Me basta con que una persona, en este  este caso tú, las leas. 

Un abrazo. Juan.


No todo es memoria consciente, al menos para algunos, para quienes bien por los estragos de la edad bien por la falta de capacidad, su potencial memorístico es más bien limitado, aunque sus dotes de reconocimiento o discriminación o razonamiento y categorización hayan sido poseídas en grado excelente. Pero ya se sabe que la memoria es más reconstrucción que rememoración a secas y que algunos tienen en la confección de un relato, adaptado a las circunstancias del presente, lo que en su intención pretendía ser un recuerdo fiel del pasado. De ahí que toda autobiografía haya de ser entendida desde el sentimiento y la autojustificación amen de considerársela historia objetiva de un pasado, antes vivido o sentido o interpretado que sucedido como tal.

Viene esto a cuento del debate acerca de ciertos comportamientos atribuidos al padre Alfonso Roig, no exentos de confrontación dialéctica o ideológica por aquello de que la aportación de datos y testimonios directos ha sido imposible ( al menos hasta ahora) y las opiniones de unos y otros parecen más centradas en la defensa de puntos de vista a priori asumidos que en la aportación de evidencias que clarifiquen o delimiten el alcance de lo opinable.

Yo conocí al Padre Roig en mis primeros años de Seminario (de Moncada) y no me considero con memoria episódica o biográfica suficientemente veraz para meterme de lleno en el debate (de ahí la consideración general sobre la memoria con la que encabezo este texto). Claro que tengo mis recuerdos de aquella época y de aquel personaje pero muy limitados en todo caso, casi rayanos en lo puramente anecdótico, pero que se pueden entender también como ilustración, vía ejemplo, de una manera de entender la vida. (Lo anecdótico como expresión de la categoría).

Recuerdo que en clase, en su clase, lo de menos era atendernos a un guion o al desarrollo de una clase magistral. El padre Roig estaba siempre dispuesto a regalarnos algún “bombón”. Como él decía, casi siempre en  formato de un poema fuera de Machado, de Hernández, de Jiménez o de cualquier otro poeta de las vanguardias de aquella época. ¡Y cómo sentía, al recitar en voz alta, la poesía seleccionada! Era la emotividad personificada.

No menos entusiastas eran sus reflexiones estéticas sobre las vanguardias pictóricas, más allá del erial patrio, aunque estuvieran muchas de ellas compuestas por artistas españoles. Su visión estética, vanguardista y universal, nos abría perspectivas de reflexión y contemplación más allá de un nacionalismo de opereta, beato y sanguinolento.

Y contribuyó enormemente a reforzar nuestros saberes clásicos. Recuerdo con mucho cariño, no exento de sudores agosteños, cuando en un viaje a Roma, apenas con 14 años (cosas de Salvador Bertomeu), nos pasamos horas y horas analizando el rastro más nimio del antiguo Foro Romano, atentos todos a las explicaciones eruditas y llenas de admiración de D. Alfonso Roig por la Roma clásica. Creo que pasamos más horas en el Foro Romano que en el Vaticano (¿sería un aviso? ¿O un indicador contracultural? Era mediados de los 50, mucho antes de la contracultura hippy, de la lucha por los derechos civiles, del feminismo o de la igualdad racial y mucho antes del Vaticano II... ninguna de estos fenómenos los vimos venir en la España franquista, pero una mirada de reojo a la Roma imperial nos apartaba definitivamente del provincianismo reinante, corto de miras.

Una cultura vivida y en comunión universal con el pasado y el futuro más allá del dogma y la pandereta, no era un mensaje menor y esto lo transmitía muy bien el Padre Roig.

Que además de esta aureola, no exactamente de intelectual filósofo o teólogo, si acaso de humanista medio predicador medio inconformista pero nada revolucionario, el Padre Roig se mostrara con un talante afeminado y recatado, intimista y excesivamente sobador, ni pasaba desapercibido para nadie ni para nadie era motivo de escándalo.

Bajo el eufemismo de afeminado se escondían benignamente en aquella época múltiples figuras, alguna de ellas de perfil claramente patológico o depredador como la cultura o política o sociología moderna han ido destapando. Por supuesto, que ni todos los afeminados eran homosexuales, ni pederastas ni homofóbicos, ni... pero ya se sabe que las apariencias a veces engañan tanto a favor como en contra aunque algunos se queden solo con ellas. (La sabiduría de Platón al respecto es conocida y reconocida).

Negar la apariencia no conduce a nada, ni siquiera a la restitución del buen nombre. Reconstruir la apariencia para dotarla de su contenido más fuerte, por ejemplo, la pederastia, sin disponer de evidencias, testigos directos, autoconfesiones, etc., me parece del todo improcedente e incluso canallesco. Repasar o reconstruir la historia con anacronismos desde la actualidad sesga la interpretación del pasado en aras de intereses espurios.

Mi memoria no da para más, mi gratitud no da para menos y lo más positivo, su donación y legado, real y constatable, puede que haya sido y será sin duda semilla de mucho en el futuro.

JUAN PASCUAL


dijous, 7 d’octubre del 2021

L’AUTORITAT DE LA VERITAT EMPÍRICA FRONT A LA POSVERITAT, EN TEMPS NOUS, LIQUITS, I TAMBÉ, “ BARBARS”, COM ELS ACTUALS.Joan Argudo i Ginestar

           

Són FETS dels que vull clamar, alt i fort, i no de generalitzacions infundades (“abusaba de todos los niños….”, “todo el barri coneixía….”, calumnioses i a més extemporànies , donsc ni l’acusador pot justificar ja la seua denuncia, ni la víctima, objecte de calumnia,  pot defensar-se, puix els dos llastimosament han passat a millor vida.

Són FETS que vull sumar als que tan encertadament senyala el meu bon amic i condeixeple Eusebi, en defensa d’un dels millors mestres i amics que he pogut compartir, sempre present en hores baixes. Són molts els records que tinc d’ell, i tots de bo positius.

Que jo recorde fou cap els 60, quan es presentà a casa, per semana santa, en sustitució del rector del poble, Roberto Aznar, un més dels seus amics. Molt després, també coincidirem a casa amb amics comuns com Jesús Marqués, Juan Camarena, Josep L.Servera, Josep Corell,  Josep Espasa, Paco Asensi, Vicent Ventura i molts altres… (He de dir que ma casa en Senija, Plza del Ajuntament, nº7, casa que heretí dels meus avis Pepa i Miquel, de sempre fou molt acollidora ( potser de veguades massa, vull dir ara i ací) de: flares, rectors, guadies civils i, posteriorment, seminaristes i, fins i tot, un bisbe valencià, socarrat de Cocentaina i també condeixeble, però abans  d’aconseguir ser investit, (tot sigua dit en honor a la veritat empírica, doncs és un fet històric que no puc malvantar ).

Ja en Moncà, tinguí la gran sort de entropessar amb un humanista, ilustrat i valencià de pro, i a més, un cristià adult en la fe que compartiem.

Com a mestre i ilustrat recorde el seu empenyorament en fer-mos llegir, donsc el major pecat del clergat valencià és ser un iletrat consumat, ens dia, i raó no li’n faltava. Les seues recomanacions sobre el “sapere aude” de Kant, com el Zubiri antidogmàtic, com inclús E.Dors en “De la amistad y el diálogo”; com les gresques públiques que provocava l’ensotanat rector Rodilla en sentir-mos parlar valencià (“¡Alfonso en castellano, siempre en castellano y después pasa por mi despacho!). Bé sabia ell que la persona o poble que renúncia de la seua lleugua, renuncia a la seua identitat, ànima i poder. Recomanacions i fets que cal no oblidar per ningún home bo que els conega.

Com a teòleg i home de Déu i, ja acabat el Vaticà II, compartirem idees, il.lusions i també frustracions. En aquest sentit, visqué, com poquets, alló de “l’autoritat és servei”. (Consigna, per cert, tan repetida com oblidada en aquestos moments, ho recorda el mateix Francesc als seus bisbes). I, en aquest sentit, vull acabar el meues al.legacions, asenyalant el suport que sentirem en ell, el canonge Espasa, rector del colegi major Santo Tomàs de Villanueva i els col.legials que, com jo, de la nit al matí, tinguerem que fer el petate cap a la mili, “por su mala conducta civil y escolar”, informe fals i calumniós i, per escrit, de “quien lo tenía todo claro”, “Don Jesús Pla”, a petició del Capità General Gómez Hortihüela. (Cf. “Rebeldes o mártires”, Sábado gráfico). Ni autoritat, ni servei, sino prepotència irresponsable i autoservei, en el que el fi justificava, ara si, els mitjans emplats. (Fou, sens dupte, una inmatriculació eclesiàstica, més que implícita, perversa, donsc esborrà lo que va ser una Fundació centenaria i el programa humanista i renovador del seu fundador, Santo Tomàs de Villanueva, “el obispo de los pobres”).

Així ho posà en pràctica Josep Espasa mentre estigué de rector del Col.legi i així ho explica en:  “Què cal creure” i  “Falsejaments i veritats cristianes”.

 En aquesta situació d’horabaixa, fou Alfonso Roig qui em buscà un contacte en Suiza per poder treballar. Allí anarem Joan Pascual i jo i disfrutarem de la hospitalitat inmensa de Antoni Vicedo i Cecilia.

És una llarga història de fets irrefutables que cal clamar, per recordar, perquè la memòria és “l´única forma interior de preservar el passat, com també l’única cosa que dona llum al present i algún sentit als posibles futurs”. 

Si, Eusebi, “mantinguem la memòria de l’home que estimàrem i que ens estimà”, és de ben parits.

València, 25 setembre, 21

Joan Argudo i Ginestar




dimecres, 6 d’octubre del 2021

Finalment el tercer pavelló (10): “hortus conclusus”, Bartolomé Sanz Albiñana

 

Enclavat a l’Horta Nord, el recinte del Seminari de Montcada estava envoltat de tarongers. A la façana principal hi havia una zona enjardinada molt ben cuidada, amb arbres ací i allà i matolls, així com espais per a aparcar cotxes i autobusos. Hi recorde espais bucòlics: uns es veien des dels menjadors i des del corredor que unia els tres pavellons on hi havia la llibreria i tenda de material escolar; uns altres quan anàvem a la sala d’actes a veure alguna pel·lícula, alguna obra de teatre o a escoltar algun concert. Eixos espais bucòlics, rodejats per quatre parets i oberts al cel, s’ajustaven a la idea medieval de l’hortus conclusus i no eren espais on als menuts se’ns ocorreguera d’anar.

A la part posterior dels pavellons —la zona que queia a les dues piscines i al frontó—, i també entre ells, hi havia diversos jardins amb arbratge, bardisses, arbustos, rosers de diferents espècies, etc., a més dels camps de gespa entre els edificis. En el camp de gespa situat entre el primer i tercer pavelló i els menjadors hi havia un indret arraconat on m’agradava d’entrenar-me de porter, fent les meues llargades aèries i cabrioles imitant Iríbar, en aquell moment porter de la selecció espanyola. Encara durava en la meua memòria el campionat mundial de futbol celebrat a Anglaterra l’estiu del 1966, on la nostra selecció només va poder véncer la de Suïssa, i va caure derrotada davant les de l’Argentina i Alemanya.

Els meus records d’eixos anys es perden per aquells boscos frondosos, per aquell espai artificial i homoeròtic com el definia don Antonio Lagarda, no sé si abans o després de secularitzar-se, segons em conten. La definició de Lagarda, un home que jo m’estimava, em pareix, clar i ras, genial. Jo encara afegiria un altre tret distintiu de tot aquell hortus conclusus ja en si mateix: era un espai altament misogin. La prova que allò era un espai artificial és que molts dels residents temporals van alçar el vol tan prompte com van respirar altres aires en eixir a l’estranger a ampliar estudis, en camps de treball durant les vacances o, potser, cansats de les directrius de l’església jeràrquica, ancorades en posicions conservadores i tridentines. O simplement perquè van entendre que eixa església no era la d’ells. Quede ben clar que encara no he llegit el llibre Por qué nos salimos. Los secularizados d’Antonio Signes (Editorial Carena) ni tampoc el llibre-homenatge col·lectiu a don Ramón Gascó, titulat Memòria i Dissidència (Editorial Adg-n), on ben segur em trobaré amb més sorpreses i descobriré que hi havia gent amb altres idees, però que aleshores ningú no gosava d’exterioritzar ni de posar negre sobre blanc. Quant a la dimensió homoeròtica i misògina del lloc, em permetran que els suggerisca la consulta dels termes “homoerótico”, “homosexual”, “misógino” i “misoginia” en la meua tesi doctoral, o en un llibre que vaig escriure fa uns anys titulat Shakespeare: sexualidad y orden social (2016), publicat per la Universitat d’Alacant. Fet aquest parèntesi autopublicitari, continuem amb la descripció de l’home en mans del qual estaven totes aquelles zones verdes.

El jardiner encarregat de tindre’n cura, i també del manteniment de les dues piscines, era un home d’Alfara del Patriarca. Era molt distant, seriós i treballador, sempre amunt i avall, atrafegat i sense descans. Crec que anava en bicicleta per a desplaçar-se d’un lloc a un altre. Quan no estava podant, estava regant o desbrossant les males herbes. La faena no se li acabava: no el vaig veure mai assegut fumant-se un cigarret o perdent el temps mirant el sexe dels pardalets en l’època de l’aparellament, com feia jo, o si les banyes dels caragols moros eren més llargues que les dels cristians, o com les erugues es menjaven les fulles de les plantes, o ataüllant papallones zebra per darrere el frontó. En el meu pensament apareix borrós un altre jardiner que no sé si era ajudant seu. Hi havia tants arbres i plantes que no ens resultava gens complicat de fer un herbari quan don Carlos Pelegrí ens ho manava en la classe de ciències naturals.

El jardiner tenia un fill que havia cantat missa l’any que jo vaig arribar. Li deien don Emilio Martí i era un xic llest si tenim en compte el nombre de matrícules obtingudes l’últim curs. Era del curs de don Miguel Payá i de don Adolfo Mullor († 2017). Don Emilio era professor de francés per eixos anys, però com que jo era alumne d’anglés, simplement el coneixia de vista. Recorde que portava ulleres amb muntura negra. Bé, tornem al jardiner. Jo havia llegit al reglament: “Los seminaristas no se entretienen con los criados y se abstienen de hacerles encargos o valerse de ellos. Cuando se les necesita, se avisa de antemano al Prefecto”. Jo vaig fer el que deia el reglament i no el vaig molestar mai, ni a ell ni als altres treballadors i dones de la neteja que prou faena tenien de mantenir impecable aquell edifici mastodòntic. Moltes gràcies de tot cor a tots ells pel seu treball i per fer d’aquell espai tancat un lloc més obert, agradable i acollidor: encara recorde les seues cares.

Perquè, tot s’ha de dir, hi havia molta gent que feia molta faena per a fer-nos l’estada més còmoda i que passava totalment desapercebuda. Qui no passava desapercebut era el porter-conserge don Miguel: si volies fer fugina o alguna escapada d’aquell hortus conclusus —cosa extremament difícil sense passar inadvertida— sabies perfectament que no havies d’eixir per la porteria; si gosaves fer-ho et guipava a l’instant des del seu racó escrutador: “¿Dónde va usted?”. A Don Miguel, fumador impenitent de puros, el vaig tornar a trobar quan treballava de conserge a la Facultat de Filosofia i Lletres de València i jo feia primer curs de comuns. Crec que es va morir a mitjans dels anys setanta; de tota manera, ja no hi era quan vaig acabar la carrera.

L’arbrat de la part posterior del recinte estava dissenyat com a defensa dels vents del nord. Una filera d’atapeïts xiprers seguint el curs de la séquia de rec feia de pantalla i evitava també que els balons anaren a parar als camps de tarongers des d’un dels camps de futbol dels humanistes. Una estesa de filferros de punxes entre els xiprers i els camps de tarongers s’allargava fins al camp de futbol dels filòsofs i teòlegs per darrere el frontó on hi havia una pinada i una xopada. Els filferros de punxes no eren cap obstacle quan havíem de recollir un baló de futbol llançat fora del recinte per tal de poder continuar un partit: posàvem uns xandalls per damunt els filferros per no fer-nos mal a les cames i botàvem a l’altra part a pel baló. Havíem aprés eixa tàctica observant com ho feien els cursos que anaven davant nostre. Era una forma senzilla d’aprendre a no posar en perill la nostra integritat física: d’això se’n diu “aprenentatge per observació”.

En fi: en tot el temps que vaig romandre al seminari de Montcada, malgrat ser un espai tancat, no em va semblar mai que la meua vida transcorreguera en un lloc clos i aïllat. En tot cas, en aquell hortus conclusus sempre vaig estar molt entretingut, el temps em va passar volant i vaig respirar el tipus d’aire enrarit típic en un internat del començament del tardofranquisme. Al capdavall, jo no era més que una oroneta jove i inquieta en vol de reconeixement del terreny.

                   Bartolomé Sanz Albiñana

dilluns, 4 d’octubre del 2021

El bienni negre i l’aliança obrera (10), Escrit per Francesc Jover

 



Com vam aprendre del mestre Joan Reglà, la teoria del pèndul en història no ha deixat de ser una realitat en tots els processos històrics importants. També durant la Segona República és va fer notar entre nosaltres: acció i reacció. Així que, només guanyar les eleccions generals el centre dreta començaren a retallar llibertats i perdre els guanys socials que s’havien aconseguit durant els primers anys. Conscients que els espais de llibertat i igualtat són inqüestionablement innegables, prompte sortiren protestes per ací i per allà defensant el que s’havia aconseguit.

Des dels primers moments d’aquesta etapa -el bienni negre- els retalls que havien promés fer si guanyaven, començaren a ser efectius. Per tant els sindicats i partits d’esquerra és mobilitzaren, tot i que les llibertats de reunió quedaren molt restringides. En desembre de l’any 33, «Orientació Social» d’Alcoi (socialistes), va fer una crida als partits d’esquerra i sindicats per unir-se contra el feixisme que creixia. Catalunya és la primera que va fer un acord amb totes les forces d’esquerra creant una Aliança Obrera, encara que amb l’oposició d’alguns anarquistes. Solament els «trentistes» d’actituds més moderades ho van acceptar.

Algú ha dit que la primera localitat de la província d’Alacant que va respondre a la crida d’unir-se contra el feixisme, fou Cocentaina, amb la participació també dels anarquistes que era la minoria majoritària. Desprès es feu l’Aliança Obrera a Alcoi i Elda, amb diferents organitzacions socialistes i sindicats que estaven en oposició a la CNT oficial. Tot seguit es feren aliances obreres per tots els pobles i açò em sembla que fou l’antesala del Front Popular que vendria desprès.

Es feu el primer manifest constituent amb 10 punts signats per totes les forces polítiques i sindicals d’esquerra fent pinya contra el feixisme. Això va fer un parèntesi en determinades activitats com l’edició d’alguns periòdics i clausurades les seus d’algunes entitats. Es va convertir en una etapa molt virulenta d’avalots que repercutiren a aquestes comarques fent tastar la presó a molts valencians, sindicalistes i polítics esquerrans, obrint-los així mateix causes judicials.

Pel maig del 34 va començar una cadena de vagues generalitzades a tot l’Estat. També a Alcoi i Cocentaina eren sonades: les del paper i cartons; de sabates; de ceràmica en teulars; etc. Tinc testimonis que l’Alcalde Alberto Moltó intentava conciliar diferencies entre patrons i treballadors citant al seu despatx sindicats i empresaris. Per altra banda, la Delegació Provincial de Treball d’Alacant, controlava les vagues estadísticament demanat informes dels obrers que hi participaven. Les vagues sembla que anaven acompanyades de gresca, segons he deduït comprovant empresonaments per decisió del jutge moltes voltes militar. Fins i tot, arribaven a ser empresonats i incomunicats pel poder judicial.

Potser els més sorollosos de l’Estat van ser a Astúries i Catalunya a la tardor del 1934. Quan van entendre que era inútil la via parlamentària i calia optar per la insurreccional, es va convocar a tota Espanya una vaga general convocada pel partit socialista i sindicats sota la iniciativa de Largo Caballero. On major força i resistència hi hagué fou a la zona industrial i minera d'Astúries. També el més dramàtic per la ferma defensa que aportaren els sindicats en els enfrontaments que hi hagueren amb l’exercit. Ací, molt més preparats i organitzats que en Andalusia, dugueren la seva pròpia lluita pensant que era l’única per dur endavant les reformes que la República s’havia compromés. La cosa fou molt seriosa i algun historiador ho va comparar amb la Comuna de Paris de 1871. Les reformes que s’havien anul·lat; tant l’agrària com l’ensenyament, l’econòmica i la industrial, tenien una gran importància social i els sindicats sabien el que es jugaven. Això donava per fer el suficient soroll i més.

Astúries estigué sota el domini dels insurrectes durant dues setmanes, un fet sense precedents; però, solament el que va tardar l’exercit compost per Regulars i Legionaris en arribar d'Àfrica comandat pel general Franco. L’enfrontament fou molt dur perquè els revoltats estaven més o menys armats i necessàriament hi hagueren centenars de morts en els combats. A més a més, la repressió posterior fou duríssima.

També a la mateixa data, la Generalitat Catalana a traves del seu president Lluís Companys, va proclamar l'Estat Català dintre d’un marc de República Federal Espanyola. Aquesta no tant dramàtica i cruenta, però si amb la suficient emotivitat per la càrrega identitària que el jacobinisme espanyol no entenia ni acceptava. Tant la revolució d’Astúries com la proclamació de l’Estat Català; així com les diferents cadenes de vagues i protestes, fou un greu problema pel govern republicà pretesament democràtic. A més a més, una bona mostra del malestar general polític i social que hi havia.

Aquella tardor del 34 continuaren amb força les reivindicacions del moviment obrer, tot i que qualsevol reunió de sindicats o partits polítics, foren d’esquerra o de dreta, havien de comunicar-la a l’autoritat local junt amb l’ordre del dia. Algunes eren prohibides pel governador, com va ser el cas del Sindicat de Treballadors de la Terra a la tardor de 1934. M’imagine la gràcia que faria als llauradors de centre esquerra aquesta prohibició. Un duplicat d’aquell comunicat, el va signar Vicente Micó, secretari del sindicat, com que n’era sabedor.

Hi ha més testimonis d’estat d’alarma o d’excepció en aquella època. L’Alcalde socialista de Cocentaina havia de passar-ho molt malament al mig de dos focs: l’administració provincial per una banda i els sindicats locals per altra. Fins i tot, els alcaldes de poble estaven a les ordres -sota penalització- dels jutges militars, si eren permissius o no posaven en llocs ben visibles els bans d’estat de guerra.

L’any 1935 encara fou pitjor per haver caigut en picat l’estil democràtic de la República. El governador d’Alacant, Antonio Vázquez Limón, va ser capaç de destituir la corporació municipal d’Alacant i nomenar-ne un altra al seu gust. A més, va fer una circular amb motiu de 1 de Maig, que fou un autèntic Estat d’Excepció (1, 2 i 3). A més a més, va prohibir tots els actes sobre el Primer de Maig, un d’ells al Cine Moderno de Cocentaina.

Efectivament era molt difícil i complicat per a la classe obrera, trencar el vell sistema i fer-se un lloc als espais polítics i òrgans de gestió democràtica econòmica i social. En aquell moment històric, els òrgans de poder tradicionals -els que sempre ho havien dominat tot al seu gust i interès- no estaven mentalitzats per admetre treballadors, intel·lectuals i llauradors en el seu sistema i el qual aconseguien fer-lo impenetrable.

Els esdeveniments aniran mostrant-nos-ho.

Francesc Jover

diumenge, 3 d’octubre del 2021

República: entre dificultats i esperances (8), Escrit per Francesc Jover

 




He intentat fer veure en anteriors escrits que hi havien poders fàctics que boicotejaven, un dia si i altre també, el seguiment de les lleis republicanes. Criminalitzar el sistema polític republicà ha sigut una constant durant massa temps, i no s'entén molt bé perquè no hem tingut massa ocasió d’experimentar-la. La Primera República va durar no res i no crec que fos un model modern; però la Segona, per alguns dels seus avantatges que vam arribar a tastar, no ens ho van deixar consolidar entre uns i altres. Em dona la impressió que bona part de la societat, inclòs les classes mitges i les no tant dotades de recursos, mai no els ha fet gràcia. Però, si rasquem un poc podria ser per la insistència dels poders fàctics que ens l’han fet avorrir de tant ma-xacar-nos-la. Ha sigut tant estigmatitzada que molts han arribat a creure-s’ho. A tot açò, ho han fet amb el simple i fals argument que la capacitat de governar solament la té reservada Déu a determinades persones.


Algú a dit que quant allò de la Revolució Francesa, Espanya estava mirant cap un altre costat. En ocasions, encara hui resulta difícil fer entendre de forma tranquil·la i pedagògica que demonitzar el règim republicà ha sigut un error polític; però sobretot, ètic i estètic. Per altra banda, i esta és la més greu, cap regim polític que els donen ací mateix els ciutadans pot ser agredit militarment sense cometre un greu delicte. Tenim l’exemple que foren condemnats a presidi els militars que intentaren acabar l’estat democràtic el 1981.

Estem cansats de parlar i escriure la paraula república amb veu baixeta. Seria hora que normalitzarem la situació desprès de tan de temps i obrirem un debat sobre aquest sistema polític. No podem esperar per més temps que ho accepten i s'òbriguen tots els sectors de població, el Fòrum de la MHDC, fa temps que està fent-ho sense cap tabú. Una democràcia no pot mantindre impronunciable la paraula REPÚBLICA. Una curiosa anècdota de la Sra. Carme, l’avia d'Andreu Valor, diu que una volta va tindre dificultats per arribar a casa de la filla des de l’estació perquè no li sortia de la boca dir al taxista carrer República Argentina. Fins aquest punt arribava la por.

A mi em sembla que la paraula República s’ha volgut desprestigiar per l’eufòria i alegria que el poble la va acollir el 1931. La dictadura, va voler ofegar eixa eufòria del poble estigmatitzant-la a tort i dret. Potser ho va fer per amagar el fet i menysprear un gran sector de la societat que la va acollir en els braços oberts: proletaris, artistes, intel·lectuals, classes burgeses, etc.

Volem fer-nos un lloc en aquest tema dintre de les institucions i dels mitjans de comunicació i estem aconseguint-ho. És per això el meu interès en relatar algunes de les dificultats que va trobar la democràcia a partir d’abril de 1931. He d’insistir una volta més, i totes les que facen falta, que el règim menys dolent que s’ha inventat és el democràtic. No crec en dogmatismes, però estic convençut que no n’hi ha cap altre millor. Els governs municipals i de l’Estat que sortiren de les urnes en l’any 1931, foren voluntat del poble i per tant legítims. Calia doncs respecte i acceptació.

Hi han casos de simples gestions que feia la corporació municipal davant d’institucions religioses en les quals podia haver hagut un enteniment, però foren rebutjades. Qualsevol intent de diàleg no era admés. Permeteu-me mostrar tot seguit uns escrits entre l’alcalde i el guardià del franciscans de Cocentaina. Desprès d’haver sigut exclaustrats els frares, conforme feren altres règims durant bona part del segle XIX, la corporació municipal trobà de falta algunes pintures del patrimoni artístic del convent, especialment «La sagrada família» i «St, Francesc, St. Sebastià i la Mare de Déu», tots dos del pintor Borràs.

La contestació que fan els frares a Alberto Moltó, alcalde de Cocentaina, no es fa esperar i tanca al meu parer qualsevol diàleg possible. La indicació que fa el provincial d’estar els quadres guardats en mans de persones «honorables y solventes» pot ser no fou un detall d’alta diplomàcia, perquè el que demanava l’alcalde era això, si els quadres estaven segurs o no. És de veres que podria haver-hi en aquell moment més tensió en les dues cartes del que aparenta. Però, també és de veres que es veu una alta sensibilitat de la corporació municipal republicana pel patrimoni artístic i cultural de Cocentaina. Ho confirma a més, diferents propostes de la minoria socialista representada per l’alcalde Moltó i els regidors, Ribes, Deltell i Ferrer. En una sessió de 10/03/32 demanen com imprescindible fer un inventari d’obres d’art del convent, així com tancar el recinte conventual per preservar la creu gòtica i les estacions del calvari exposades a actes vandàlics. Parlen els documents i no jo.

Les estranyes contradiccions que envolten aquella etapa que va començar amb l’eufòrica proclamació de la República; esborrona. Unes contradiccions que caldrien ser analitzades, si no s’ha fet ja, per especialistes en psicologia i sociologia social al marge de qualsevol ideologia política. Mentre s’estan elaborant unes lleis pel desenvolupament d’una societat espatllada, que acabara amb les desigualtats socials i econòmiques; el caciquisme; els privilegis; l’analfabetisme; etc., estan produint-se uns fets dramàtics a Castilblanco (Extremadura), que provoca el linxament de 5 Guàrdia Civils. Al mateix temps en Arnedo (La Rioja), per gener de 1932 la Guardia Civil reprimeix una manifestació a trets on resulten morts 11 persones (dones, homes i un nadó) i 30 ferits (dones, homes i infants). Si tot això no fora prou; la famosa crema de convents de maig del 31; la Sanjurjada del 10/08/32 on el general José Sanjurjo intentà enderrocar la República en un colp militar; etc. etc.

De veres creu que hem de culpabilitzar d’aquests fets, uns més intransigents, més agressius i violents que altres, a la República?

Anirem repassant els fets amb la major tranquil·litat i objectivitat que puguem. Per cert, dels dos quadres que reclama l’Alcalde, solament n’ha quedat un comptabilitzat.

Francesc Jover

Primers anys de la República(7), Escrit per Francesc Jover

 

16 setembre 2021

Com veníem dient la Segona República va començar el seu caminar al mig de diferents interessos per la mateixa composició transversal que la componia. Hi havia un rebuig molt radical d’un sector de la societat a determinades lleis amb un evident menyspreu al període constituent. Per entendre millor l’època, haveu de donar una ullada a la premsa digital d’Alcoi que n’hi ha de tots els colors. Tothom podia dir la seva.

No foren capaços de transigir tant sols un mínim de temps per veure el resultat sorgit de la voluntat sobirana. Desfilar pel carrer el primer matrimoni civil que hi hagué a Cocentaina amb una xaranga de música darrere, molta gent no ho mirava com una festa, ho veia com l’adveniment d’una societat perversa i degradada. Mirant-ho des de la llunyania d’aquells fets, no m'estranya gens ni mica la reacció desbocada i errònia d’algun sector d'exaltats republicans que no podien ni volien esperar.

Hi havien dues actituds en la societat clarament definides; per una banda hi havia els que esperaven que la República acurtara les desigualtats socials amb el corresponent augment de llibertats amb esquemes tradicionals de costums. Per altra estaven els que preferien conservar intocables els privilegis socials d’una minoria que considerava intocables. No acceptaven les disposicions laiques del nou règim creient que atacaven alguns dels bons costums amb el suport de la moral religiosa. Se’ns dubte, va haver-hi una general incoherència o contradicció molt estranya: dintre d’aquestes dues actituds hi havia molta gent que patia les mateixes carències socials i econòmiques. Supose que això estarà investigat amplament per psicòlegs i sociòlegs. La República s’enfrontava amb una societat noucentista que calia desmuntar.

La majoria no va entendre que una societat laica no retalla llibertats a ningú; al contrari, les reforça. La societat laica que proposava la República era que cadascuna de les famílies registrara els seus fills amb el nom lliure que volgués, estiguera dins o no del santoral romà. Que el bateig canònic fora lliure i voluntari; jo mateix, vaig nàixer el 1933 i en van batejar amb un nom dintre del santoral romà. També hi havia llibertat en totes i cada una de les parelles en casar-se canònicament o civilment. La formació religiosa quedava fora de les escoles. Ningú va obligar els meus pares a no fer-ho així. Ho feia el qui volia. Al mateix temps, hi havia un altre sector de la societat que volia que els batejos i els casaments foren canònics per a tots: si o si. També pensaven que el no anar a missa havia de considerar-se mala conducta. Tothom estava obligat a seguir les vells costums perquè un sector de la societat així o creia. No acceptaven que altres ho visqueren d’un altra manera pel simple fet que no els agradava. No acceptar la diversitat de la societat, ara i sempre, pareix ser que ha sigut un problema.


La República va remodelar les velles escoles, sobretot, els vells plans de formació, les velles pedagogies que havien mantingut una societat endarrerida, anacrònica i caduca. La majoria del cos de magisteri i personal docent -dones i homes- van entendre la dura missió que se’ls encomanava malgrat els entrebancs que dia si i altre també trobaven. Estaven convençuts que calia una escola totalment nova, atrevida, amb els mitjans necessaris per construir un futur ple de llum i de vida. La documentació que ens ha quedat d’aquella època a l’Arxiu Municipal i Històric de Cocentaina, demostren la precarietat que hi havien hagut abans a les aules. Les autoritats del Consell Local de Primer Ensenyament demanaren als i les mestres un llistat del material didàctic i mobiliari imprescindible que calia. Casualment he trobat entre els papers d’aquella època la petició de la que fou mestra meva, Dª Pura, a l’escola republicana de pàrvuls situada a l’ex-convent de frares «Joquin Costa» des de 1931. A més, un altre de Plácido Ruiz, que menciona les Colònies d’Estiu i una societat d’amics dels infants. Al calor republicà es van promoure tota classe de entitats i activitats docents on s'endevina una espècie d’obsessió per formar a xiquets i xiquetes en la construcció d’una futura societat més digna, més lliure, més igualitària i més humana.


Segons podem veure a l’Arxiu Municipal de Cocentaina, hi ha una eficient organització -Colònies d’Estiu- per dur infants i adolescents a les platges. A la bolleta d’inscripció, hi ha tres punts que els pares havien de signar i estar d’acord: 1, La conformitat d’assistència a la Colònia. 2, que els mestres no es responsabilitzaven d’algun accident fortuït no degut a la seva negligència. El 3 punt mereix un breu comentari perquè és tota una mostra de laïcitat del sistema; jo diria una mostra de cóm entenia la República la llibertat dels infants i de les famílies: si estaven conformes que el fill o la filla assistira a actes religiosos. En aquest detall, a totes les fitxes que vaig poder escorcollar, que foren 12 o 14, hi han tres que diu “a su libre albedrío”, un altre diu “según su voluntad”, dos més està en blanc i la resta, que és una majoria, diuen que si. En quant a famílies, que he conegut com a signants d’aquesta bolleta, no veig en la resposta cap relació directa amb la seva ideologia o religiositat.


Finalment dir, que he fet un repàs a determinats fets del començament de la República perfectament demostrables on no he trobat cap actitud especialment anticlerical. Si que he trobat una oposició molt radicalitzada a la proposta laica de la República, així també com un clar rebuig a projectes concrets d’acurtar desigualtats a mitjan i llarg termini. A més, altres que continuarem insistint.

Francesc Jover

dimarts, 28 de setembre del 2021

Finalment el tercer pavelló (9): el món dins i fora Bartolomé Sanz Albiñana

En els meus records d’adolescent de mitjans dels seixanta ocupen un lloc prominent els companys de curs, els professors, els superiors-prefectes, les lectures, les pràctiques religioses i els esports. Tot, com es pot veure, coses molt relacionades amb la vida d’un internat. El món extern ens era pràcticament un misteri inexplorat, excepte en els períodes vacacionals. A mi ni em va passar pel cap de posar els peus a Montcada, a Alfara ni a cap dels pobles de la línia València-Bétera! A més, què havia de fer jo en tots eixos llocs?

En la reconstrucció memorística confesse que no temia el castic, ni la violència entre condeixebles, ni els buscabregues. Érem, en aquest sentit, prou civilitzats. L’ambient que ens envoltava era procliu a la convivència pacífica. No recorde, per tant, que darrere del frontó (lloc ideal per a les bregues) es produïren encontres per a aclarir diferències i dirimir conflictes. Vaig fer amics en el meu curs, en el de davant i en el de darrere. Coneixia tothom de vista i em fixava en els seus moviments, sobretot en els dels majors. Vaig xarrar amb tots els qui vaig poder i, és clar, també hi vaig fer isetes pròpies de l’edat, com ara anar a furtar nispros als bancals de l’altra part del barranc del Carraixet i banyar-me a altes hores de la nit quan feia calor, saltant des de la finestra d’una aula si la porta estava tancada.

Les eixides del seminari fins aquell moment només es feien per causes molt justificades. Com que a mitjan 1967 jo complia setze anys, un matí primaveral i assolellat, amb el permís del meu superior don Miguel Payá, me’n vaig anar a València a fer-me el DNI a la comissaria de policia que hi havia, i encara hi deu haver, a la Gran Via de Ramón y Cajal. Eixa eixida i una altra perquè m’arrancaren un queixal cucat van ser les úniques oficials que recorde haver fet a soles a València aquells anys. A banda de les moltes excursions i visites culturals en grups.


El món extern només el véiem per la televisió; futbol sobretot. A l’abril d’eixe curs Sandy Shaw, descalça, va guanyar el festival d’Eurovisió cantant el Puppet on a String, en una televisió encara en blanc i negre, mentre jo els dies següents em barallava amb els cinc acords bàsics de guitarra que coneixia, imitant-la: “Ay, si tú me quisieras lo mismo que yo, pero somos marionetas en la cuerda del amor”, per a aprendre eixa i més cançons que circulaven per les ones radiofòniques a tothora.

Després de la guerra dels Sis Dies entre Israel i els països àrabs, van aparéixer els hippies, la psicodèlia, la contracultura, l’estiu de l’amor, la lluita pels drets civils, la igualtat racial i el feminisme, moviment aquest últim que créiem que consistia a alliberar les dones dels sostenidors. Tots eixos indicis presagiaven una època nova i un món confús. Sembla que tothom se n’havia assabentat, excepte a Roma, on no sé quants bisbes s’havien passat tres anys discutint de temes sobre el futur de l’Església mentre el món vivia un moment de canvi significatiu. Crec que a les altes jerarquies eclesiàstiques els passava com ens passava a la meua generació del seminari: no sabíem bé què passava al món. Ací, a l’estat espanyol, anàvem a contracorrent, amb el pas canviat, sense saber exactament què era allò de la democràcia. La cultura popular americana, fent senyals de fum, s’obria pas per tot arreu. Com més fustigava el superior don Miguel Payá el moviment hippie, a mi més m’agradava: què li hem de fer! En un moment en què el joc d’espills d’una sastreria qualsevol et tornava per triplicat la imatge, no entenc com encara hi havia gent encabotada a mirar-se només de cara.

Per cert: a començament d’eixe estiu els Beatles, l’època gloriosa dels quals coincideix any per any amb la meua estada a Montcada, van interpretar en viu i amb la indumentària florida hippie característica de l’època —ho recorde com si fóra ara mateix— la cançó All You need is Love, que es va convertir en la primera cançó que s’enregistrava i que es transmetia via satèl·lit a trenta països, i que van veure més de quatre-cents milions de persones. El quartet de Liverpool estava en la cresta de l’ona i els seus fans estaven sempre pendents del pròxim single que els qui encara no teníem tocadiscos ens conformàvem de sentir per la ràdio.

Ara, a mesura que passen els anys, em resulta més difícil discernir entre essència i accidents més o menys pintorescos d’aquell temps. De tota manera, no recorde moments d’avorriment, ni de soledat, ni l’enyor de la llibertat de les aus tancades en un aviari, ni tampoc la falta d’afectes familiars per la distància: ni en mi, ni en els meus companys. Classes, hores d’estudi, esbarjos, esports, jocs, esbargiment (cinema, teatre, música, llibres, guitarra, televisió, cor, etc.), excursions, plàtiques, misses, rosaris i sabatines omplien cada minut del nostre temps. Com de ben organitzat tenia el Rector don Antonio Rodilla Zanón el seminari de Montcada! Cada cosa com siga. Jo parle del seminari menor. No sabria dir molt del seminari major, on m’era prohibit de posar els peus. De tota manera, només de pensar de trobar-me’l de cara em tremolava tot el cos. No se li escapava detall, a aquell home. Gràcies, don Antonio: em recorde molt de vosté! De fet, el recorde més a vosté que no al rector o rectors de la Universitat de València on vaig estudiar a primeries dels anys setanta.

La dita “Déu els cria i ells s’ajunten” també es complia a Montcada. L’associació dels individus per afinitats que anaven canviant amb el transcurs del temps és digna de menció a llocs com els internats: els llestos amb els llestos, els esportistes amb els esportistes, els tímids amb els tímids, els músics amb els músics, els místics amb els místics, etc. Encara que no sempre. No posaré exemples per a no crear-me enemistats. Al seminari menor els alumnes no es dividien entre I (intel·lectuals) i E (espirituals): èrem massa joves per a eixe galimaties. A vegades, com aquell que no fa res, féiem alguna reunió clandestina a altes hores de la nit en alguna habitació, la més llunyana de la del superior, on ens congregàvem gent heterogènia —no necessàriament amics— a fer-nos un “café especial”, fumar-nos uns cigarrets Celtas curts sense filtre (molt de moda aquells anys) o escoltar alguna cançó en alguna d’aquelles radiets de galena que alguns s’havien muntat ells mateixos i que només agafaven tres emissores. Eixes eren les nostres formes innocents de transgredir l’ordre establit i les normes del reglament. No en sabíem més.

Desconec si encara no s’havia inventat la calefacció central, així que, por molt modern que fóra el tercer pavelló, per a calfar-nos mínimament a les habitacions cadascú es portava de casa una estufa elèctrica bàsica. El mes de gener el passàvem cadascú a sa casa. Després del fred hivern d’aquell curs, a la primavera l’olor de tarongina envaïa tots els racons del complex educatiu. I a la nit se sentien les granotes festejar a les séquies de reg que vorejaven els camps d’esports a l’altra part de la tàpia que donava a la carretera de Bétera i a l’estació de trenet “Seminario”.

La primavera d’eixe curs la tinc associada a la lectura d’El fantasma de Canterville d’Oscar Wilde i al descobriment del pintor cubista Juan Gris per dos llibres que don Miguel Payá em va prestar de la seua biblioteca personal. Lluny quedaven els llibres d’Emilio Salgari i de Jules Verne dels primers cursos; i encara que teníem una biblioteca de curs amb llibres i revistes, d’entre les quals recorde Sábado Gráfico, el superior solia recomanar a cadascú les lectures que creia adequades.

No recorde d’aquell temps ni burles cíniques ni tampoc discriminacions ni episodis de bullying, que n’hi devia haver segur. Però com que encara estava en una edat innocent, possiblement no ho percebia o potser el calaixet de la meua memòria no ho va arxivar per no considerar-ho rellevant. Això no obstant, sí que recorde un xiquet del meu curs que l’any anterior se’n va eixir. Deia que li havien fet la vida impossible. No recorde el motiu, però sí que deia que se li havia aparegut la Mare de Déu almenys un parell de vegades. Alguns companys cruels es reien d’ell. Jo era aleshores un xiquet bastant mesurat i respectuós i sempre defugia aquelles situacions de rialles i burles: al meu còrtex cerebral en desenvolupament no devien paréixer-li gens caritatives.

A mi m’agradava escoltar les plàtiques don Miguel Payá. Sabia que cada vegada que obria la boca deia alguna cosa interessant, o almenys a mi això em pareixia: sobre el nostre comportament, una activitat, una visita, un cant que ens ensenyava a partir d’una partitura —don Miguel llegia música sense cap problema—, etc. Quan no ho feia després d’un acte litúrgic era al final d’alguna hora d’estudi, però no solia interrompre massa les nostres ocupacions rutinàries, i a mi no em va paréixer mai un home pesat. Ara bé, ja no m’agradava tant quan em cridava a la seua habitació per a fer-me alguna observació personal sobre el meu comportament. En el seu paper de prefecte-educador descobria a cadascú facetes de la seua personalitat, ens estimulava i ens acompanyava en l’evolució d’educands i en l’adquisició de valors. Unes activitats s’incardinaven amb altres, i totes contribuïen al nostre desenvolupament integral ocupant el seu lloc corresponent, de manera que cap esfera quedava descuidada, des de la religiosa a l’esportiva passant per la cultural (música, pintura, teatre, cinema, etc.).

Ara que ho pense amb més calma, semblava que el Rector Rodilla Zanón haguera regalat a cadascun dels prefectes que hi vaig tinder un senzill emblema, a la manera com ho feia l’humanista italià Andrea Alciato (1492-1550), amb el lema Oportet ista facere et illa non omittere (“Convé fer açò sense deixar de fer allò”) i que ells, en mirar-lo de reüll penjat a la paret, dia rere dia, l’anaven interioritzant en benefici nostre.

                


divendres, 24 de setembre del 2021

IN MEMORIAM JOSE HERRÁIZ MARTÍNEZ. De: Alberto Soldado

 



Aquellas tardes de paseo, durante casi tres lustros, me permitieron conocer a un hombre que preguntaba, cuestionaba, reflexionaba y escuchaba. Entre los naranjales que rodeaban el colegio respirábamos paz. Me comentaba sus historias del seminario de Cuenca del que sólo guardaba un buen recuerdo: el día que organizaron un partido de fútbol y lo retransmitieron por los altavoces del herreriano edificio de Uclés. Todo lo demás fue represión contra la llamada de la naturaleza. Daño basado en la mentira. Liberación en Madrid, con otros profesores y directores espirituales impregnados de aires más conciliares. Después, la soledad de los domingos en el pueblo de la Serranía conquense donde fue destinado como párroco. Soledad insufrible para un hombre entregado a la ilusión. “La gente no venía a misa pero cuando se enteraron de que llegaba el obispo en visita pastoral llenaron la iglesia… Aquel día me sentí orgulloso de las gentes de Boniches”, me dijo.

Llegó la crisis personal. En él fue profunda, determinante. Secularizado ejerció como maestro en Girona donde aprendió a amar y a comprender a Catalunya y posteriormente en Loriguilla, donde le conocí. Ya tenía a Noemí fruto del primer amor nacido entre los pinares de la Serranía de Cuenca.. Seguía buscando la justicia siempre con esperanza y desde una irrenunciable posición crítica contra un pasado que en él era tormentoso y que le marcó hasta el ultimo día de su vida. Jorge Manrique, Juan de la Cruz…estaban continuamente en su boca. En ellos buscaba el sentido de lo profundo mientras crecía su compromiso activo contra la reacción, la injusticia, la desigualdad, el maltrato, la discriminación. Aquel maestro fue testimonio de la búsqueda de la verdad en la justicia social. Nunca dejó de lado la referencia del Evangelio: comprensión, perdón, igualdad, amor a los débiles y denuncia del abuso de los poderosos. Aquel jubilado, un luchador incansable en favor de las ideas que él consideraba más cercanas al alivio de opresiones, al respeto a la obra creada. Denuncia en voz alta de todo lo que significara atacar la sagrada libertad y dignidad del hombre y de la mujer.

Su enfermedad la llevó con entereza y esperanza. Poco a poco se fue despidiendo de la tierra en busca de los mares, de los cielos, de las montañas.

Aquella mañana vi las hojas de la higuera amarillear. Caían lentas para fundirse en la tierra que les espera. El gorrión revoloteaba sobre los últimos verdores. El viento se notaba fresco sobre las piernas. Los coches pasaban rápidos. Cada cuál a su tarea, con sus ilusiones y sus decepciones. Metidos en la vida y tan ajenos a ella.

Esa mañana le apreté la mano en la cama del hospital y le dije que volveríamos almorzar juntos en el bar de Patraix donde me confesaba y le confesaba. Creo que me escuchó aunque ya no tenía fuerzas para articular sonidos. Sus ojos caminaban hacia el misterio. Sé, eso sí lo sé, porque sonrió, que notó mi mano apretada a la suya...

José Herráiz Martínez ya está en la Paz eterna. Fue compañero en la tarea de educar. Fue confidente y amigo fiel. Pasó la vida en la búsqueda de la trascendencia. Nunca dejó de creer en la rebeldía contra los que usan a Dios. Aprendí mucho de él.

Hoy he visto caer esa hoja amarillenta que fundirá su muerte con la tierra que le espera y he pensado en el ciclo eterno; en la cortedad de la vida , en la insignificancia de nuestros tormentos y alegrías. Y he deseado profundamente que Pepe haya encontrado por fin respuesta a tantas preguntas, tantos desasosiegos. Le vi marcharse en paz, como sabedor de que ese viaje, tras tanto dolor físico y espiritual, tanta búsqueda sin respuesta, ese viaje era el camino a la Verdad. Lo percibí en aquella mirada fija que veía la proximidad de la Luz, a la que por fin se acercaba., acompañado de su ser más querido, al que adoraba: su hija Noemí.

Salí de la habitación, me abracé a ella. Y recordamos.

Sé que Pepe descansa, por fin, en Paz.

Alberto Soldado  

dimarts, 21 de setembre del 2021

Finalment el tercer pavelló (8): esport i música Bartolomé Sanz Albiñana

 

A aquelles altures, tot i que don Adolfo Mullor Borrell (Cocentaina, 1936-2017) ja no era al seminari ni de professor, encara es contava una llegenda sobre el valencià de quan ell havia sigut reverend d’algun curs allà pel 1957 o 1958, més o menys. Que quina era la llegenda? Deia que el reverend Mullor, o potser un d’anterior a ell, a primera hora del matí donava una xapa (una moneda de 10 cèntims aixafada pel tren) al primer alumne que sentia parlar en valencià. Aquest alumne, al seu torn, l’havia de passar al següent a qui sentira parlar en eixa llengua; la moneda corria de mà en mà i al final del dia qui la tenia era castigat. Ja veuen els mètodes innocentment repressius que es practicaven per tal de reduir l’ús del valencià, la llengua que les nostres mares ens havien ensenyat a casa i que parlàvem amb els nostres amics als pobles. Segur que en altres centres educatius les tàctiques repressives eren semblants. No conec ningú que es rebel·lara contra eixe tipus de mesures dissuasives.

Eixe curs 1966-67, les olimpíades del seminari crec que ja havien passat a la història. Els cursos anteriors, els menuts havíem tingut l’oportunitat de veure com els majors emulaven els atletes olímpics, en “versió seminari”: curses i salts de tota mena, llançament de disc i javelina, lligues de futbol, bàsquet, handbol, voleibol, partides de frontó, competicions de natació i salts de trampolí. Fins i tot exhibicions hípiques en el camp de gespa situat entre el primer i segon pavelló amb salts d’obstacles en què participava, ho recorde bé, almenys un  seminarista major d’alguna elit.

Recorde també una distinció que es va fer durant uns anys al “xic més complet del Seminari”, és a dir, aquell que excel·lia en qualitats no sols intel·lectuals (estudis) sinó també esportives. Això degué ser entre les olimpíades de Tòquio (1964) i les de Mèxic (1968). No recorde, en el calaixet de la meua memòria, aquella efervescència esportiva més enllà del curs 1965-66: això no vol dir que l’esport perdera gens d’importància. Liderant aquell lema olímpic de Citius, altius, fortius hi havia el professor d’educació física don Víctor Fe Alemany, conegut també pel malnom de  “capitán Galvao”, probablement per la seua semblança amb el militar portugués. L’autèntic capità Galvao, amb un grup armat de portuguesos i espanyols, es va fer famós l’any 1961 quan segrestà un transatlàntic amb la finalitat de cridar l’atenció mundial per a desprestigiar les dictadures de Salazar i de Franco. Una cosa que no acabe d’entendre, després de tants anys, és el motiu pel qual les paperetes d’eixa matèria quasi sempre anaven firmades per un superior o prefecte quan, tot s’ha de dir, n’hi havia que no sabien ni fer la o amb un canut.

Com qualsevol centre educatiu de prestigi, el seminari tenia aquells anys una revista, titulada SMV, dirigida per don Salvador Castellote, professor i superior de Filosofia i que comptava amb col·laboracions d’alumnes de tots els cursos i també d’alguns professors i prefectes. Dec tindre’n alguns exemplars per alguna banda: si algun dia els trobe faré algun comentari al respecte. Eixa revista era successora d’unes altres com ara Logos (1948) i Diálogo (1953) que jo no vaig conéixer. Com no recorde tampoc, haver vist cap exemplar d’Anales del Seminario de Valencia (1961-1974) i mira que m’agradaria veure’n  algun. Els Anales me’ls va recomanar don José Sambartolomé Boira un any abans de faltar († l’Olleria, 2021).

Entre els meus papers apareix un document que dóna a entendre que eixe curs o potser a finals de l’anterior s’havia constituït una Hermandad de Padres de Seminaristas amb una comissió encarregada dels actes de convivència per la celebració  del Dia dels Pares, que tenia lloc a finals de curs. Entre els actes hi havia assemblea conjunta presidida per l’arquebisbe o el bisbe. Eixe esdeveniment se celebraria en anys successius.

Continuant amb el professorat d’eixe curs hi havia don Carlos Piles Chust (de Torrent, † 2016, a 88 anys), vice-secretari i també professor des del 1958. Ens feia classes de religió. Cridava l’atenció la seua tonsura desmesurada, molt exagerada, d’almenys vuit centímetres de diàmetre, de les que aleshores encara portaven els preveres. Era un home sec i gelat, sense cap mena d’expressió facial i proveït d’un falcat de definicions tridentines en llatí de l’estil “Quid est sacramentum? Sacramentum est signum sensibile a Christo permanenter institutum ad significandam et conferendam gratiam” (encara me la sé de memòria, quines coses!), i també altres com “De sacris oleis”, “De numero sacramentorum”, etc., algunes de les quals acabaven en “Anathema sit”. Ja es poden imaginar vostés que allò no era molt divertit i la classe pareixia més aïnes l’antesala d’un auto de fe en un procediment del tribunal del Sant Ofici. Tot açò no vol dir que fóra mala persona, ni de bon tros.

Molts anys després se’m va aparéixer en un somni —a això segur que Freud o algun deixeble seu trobaria alguna explicació, com no!—. En aquell somni jo portava un capirot i ell, en el paper de Torquemada, em recriminava el meu comportament: “Aspirans ad presbyteratum qui auderet cum virgine ambulare atque desiderio conficitur, anathema sit” o alguna cosa pareguda. Déu meu, que fort! Em vaig despertar tot suat perquè anaven a cremar-me viu en una foguera com si fóra un heretge. 

Fa uns anys, mentre estudiava el catecisme del Book of Common Prayer del protestantisme anglés del 1604, em va aparéixer de nou una definició de sacrament semblant a la que ell ens havia ensenyat. “What are the sacraments?” “The sacraments are an outward and visible signs of  inward and spiritual grace, given by Christ as sure and certain means by which  we receive that grace”. De sobte se’m va fer present la seua imatge. Les esglésies catòlica i anglicana, a més de coincidir en la definició de sacrament, coincideixen en més coses, però a hores d’ara encara van a la seua.

Perquè es facen una idea del planter de professorat que hi teníem, el Rector Rodilla Zanón, fidel al seu criteri de donar als futurs sacerdots una formació tan completa com fóra possible, va fer que com per un encanteri, hi apareguera el músic del Conservatori de València don Amando Blanquer Ponsoda (Alcoi, 1935–València, 2005), un home que havia estudiat a París amb Olivier Messiaen. El meu curs el va batejar amb el  malnom de “don Gerundio”. Ell em va ensenyar a posar les mans damunt les tecles del piano i on eren tots els do, i em  va explicar la diferència entre les tecles blanques i les negres. A un dels semisoterranis, crec que prop de la capella major, hi havia almenys vint sales xicotetes amb un piano cadascuna. Llàstima que jo no parara més atenció a les seues lliçons, ja que aleshores estava enjogassat amb el futbol, la música moderna i la guitarra. De tota manera, un company de curs, Antonio Andrés i Ferrandis (d’Aldaia) va fer carrera: crec que és canonge organista de la catedral de València. Recorde que Andrés ja era organista en la capella del nostre curs mentre que un altre company, José M. Taberner Andrés (d’Alaquàs), de família amb tradició musical,  era el director del cor del curs. Senyor, quins xicons més llestos a catorze o quinze anys! L’un sabia tocar l’orgue i l’altre sabia  dirigir un cor. Jo els observava atentament, tots dos.

Per cert, jo era tenor en eixe cor, però qui millor veu tenia era Alejandro Campos Máñez (d’Olocau), que també jugava molt bé a futbol. Alejandro Campos em feia elevar uns centímetres del sòl quan feia algun solo d’alguna cançó inclosa en els Salmos para el pueblo de Miguel Manzano Alonso (Zamora, 1934), que començaven a popularitzar-se aquells anys. Qui no ha sentit o cantat alguna vegada “Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor”? Eixe curs i els dos següents vam cantar moltes cançons sacres i també profanes que ens ensenyava i assajava José M. Taberner. També recorde la Misa de la juventud (1965) de Cristóbal Halffter (Madrid, 1930 – Villafranca del Bierzo, 2021), sobretot de la processional d’entrada: “Yo pondré en ellos una señal, dice el Señor…”.

I ja que parle de música sacra, recorde que parava molta atenció als moviments ondulants de la mà i del braç drets del director dels cants litúrgics en gregorià que encara convivien entre els nous himnes. Ah, i m’aborronava d’emoció quan a la missa de diumenge, a la capella major, cantàvem tots junts i a veus l’himne Peuple de prêtres, peuple de rois (“Pueblo de reyes”) (Lucien Deiss, 1921-2007) acompanyats per l’orgue de tubs. Un dels èxits del Vaticà II va ser la incorporació de les llengües autòctones i himnes a les cerimònies religioses. Al nostre territori tot es feia en castellà. Les cançons litúrgiques en valencià van quallar més tard, però  importades de Catalunya: a finals dels seixanta i primeries dels setanta. Uns anys després, el pare Pere Riutort (Petra, Balears, 1935), mitjançant la creació d’unes comissions específiques, va elaborar textos litúrgics, que van culminar amb la publicació el 1975 del Llibre del Poble de Déu, l’aparició del qual va coincidir amb el naixement del blaverisme, i ací estem encara pegant-li voltes a si el valencià és català i tot eixe galimaties. L’Església valentina, si exceptuem casos excepcionals i individuals com, per exemple, el del meu paisà el Pare Vicent Micó († 2018 a Turballos), i de molts altres que jo desconec, no ha apostat per la llengua autòctona. Imagine que coincidirem en això.

Deixem la llengua i tornem a la música. Per aquells anys, hi havia dos organistes magnífics al seminari de Montcada que jo recorde: Alberto Biosca (de Fontanars dels Alforins, més gran) i José Luis Sáiz (de Mislata, més jove, un curs davant del meu). Tots dos feien bramar l’orgue amb tubs i no sé quants teclats de la capella major. Hi havia diumenges que, acabada la missa solemne, me n’eixia plorant quan un dels dos  tocava la “Tocata y fuga en re menor” de Bach. Les llàgrimes se m’eixugaven prompte, però, sobretot quan pensava que mitja hora després estaria jugant un partit de futbol, practicant un altre esport i banyant-me a la piscina a l’aire lliure—no importava si era estiu o hivern—; això si no teníem alguna hora d’estudi abans de l’hora de dinar. Sé que Alberto Biosca, rector del meu poble a primeries dels setanta,  es va morir fa uns deu anys, i a José Luis Sáiz, catedràtic de Filosofia, el vaig veure per última vegada el 2012 en el soterrar del meu sogre.

                 Bartolomé Sanz Albiñana