Bien a mi pesar, de nuevo toma actualidad en el foro social la apasionada lucha
entorno a la presencia de asignatura de la Religión en la escuela pública.
Confieso
que me incordian de nuevo las posturas radicales de esta lucha sin cuartel
sobre el tema, tal como escribí en mi anterior artículo. Entonces dije que el
radicalismo no aclara nada y en cambio acarrea violencias siempre peligrosas
para la convivencia, tanto dentro de la escuela como en toda la sociedad.
Esta
vez quién ha roto las hostilidades ha sido Pedro Sánchez, candidato del PSOE
para las próximas elecciones.Lo hizo en una entrevista al conocido periodista
Risto Mejide a quién contestó rotundo.-“Ateo a secas.” Si bien luego
matizo:-“Bueno, los hay que son agnósticos, los hay que, bueno,
tienen otras ideologías...”
- “Soy ateo. Soy ateo y creo
que la religión no debe estar en las aulas, debe estar en las iglesias.
Soy ateo» -repitió 4 veces Pedro Sánchez- “En el aula se tiene que formar
ciudadanía, no se tiene que formar...pues... gente con creencias
religiosas. Eso pertenece al ámbito privado.”
Me
parece poco oportuno y coherente que él mismo a la vez diga que el tema de la
religión pertenezce al ámbito privado y acto seguido se proclame ateo con
rotundidad, siendo entrevistado como candidato de un partido a la presidencia
del gobierno.
. Si la religión es un asunto privado ¿qué
explicación ni oportunidad tiene hacer esa declaración pública en la entrevista
televisada?
Por otra parte le ha faltado tiempo a Susana Diaz, Presidenta de la Junta de Andalucía, para declarar que la intención de Sánchez para suprimir Religión en la escuela, no ha sentado bien en algunas federaciones socialistas.
Creo
que más acertado está el grupo socialista que se ha comprometido con varios
representantes de la comunidad educativa sindicatos, padres y estudiantes a sacar
la asignatura de Religión del sistema de enseñanza, pero matizando y
razonando su propuesta, buscando soluciones, consensuadas en cualquier caso.
Estos
expertos en enseñanza del PSOE trabajan en esa dirección “buscando la
posibilidad de una enseñanza de índole religiosa en el marco de la futura
asignatura sobre Educación para la Ciudadanía, de manera optativa y
complementaria a la formación que introducir recibirán el conjunto de los
alumnos.”
En concreto, proponen “la puesta en
marcha de una asignatura matriz común sobre formación en valores
democráticos y de ciudadanía, que sería complementada con una serie de
contenidos que, en función de la elección, serían impartidos en clave laica, o
bien, en clave religiosa.”
Este grupo pretende la manera de encontrar una posición intermedia
entre las posturas de las organizaciones y colectivos católicos del ámbito
educativo con la Conferencia Episcopal Española al frente, y
aquellos otros que apuestan por acentuar el carácter aconfesional del Estado e
impartir la religión fuera del horario lectivo y sin asignatura alternativa.
Según
las mismas fuentes esta posibilidad creo yo que podría ser estudiada y acordada
con la Conferencia Episcopal. Porque entre otras cosas a nadie le interesan
renovar las guerras de religión de tan funestas consecuencias, según nos ha
demostrado la historia de España.
Igualmente me ha parecido razonable la
postura del CONSEJO ESCOLAR DEL MINISTERIO. Entre las enmiendas que prosperaron
destaca que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria en todos los
centros pero de libre elección, y que ésta no conlleve ninguna asignatura
alternativa para los alumnos que no opten por esa materia. Según mantuvieron
los representantes de varios sindicatos y organizaciones de padres, el derecho
de unos a recibir Religión no debe suponer una obligación para otros. No
prosperó la propuesta que defendían algunas organizaciones, como el sindicato
STES, de que la asignatura de Religión se saque del currículum y del horario
escolar.
Bien
sabemos que las religiones entre otras cosas son motores de guerras y
fundamentalismos irracionales o pero igualmente agentes de paz social y
convivencia. Se trata por tanto fomentar la paz y la convivencia y evitar los
enfrentamientos.
En
los niños y los jóvenes se puede fomentar mediante la educación religiosa los
dos antagónicos caminos pero en un ambiente de concordia.
Vale
la pena invertir todo el esfuerzo en enseñar el camino de pacificar=construir,
establecer la paz que no es lo mismo que el apaciguamiento=amansamiento, por lo
que se le llamó a la religión con razón el opio del pueblo.
Por
otra parte la situación actual es la continuación de una iglesia católica
española que ha mantenido una serie de prerrogativas y privilegios, económicos
incluidos, que resultan tan anacrónicos como inaceptables.
Pues
bien, los fundamentos para justificar la presencia de la RELIGIÓN. en la
Escuela Pública fueron los acuerdos entre el Gobierno Español y la Santa Sede.
Efectivamente,
fueron los convenios de la recién renacida democracia española, los firmados
con el Vaticano 1979. Además de la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y
al servicio militar de clérigos y religiosos y, finalmente, los acuerdos sobre
asuntos económicos, siendo estos últimos los que, desde entonces, más polémica
y debate social han generado.
Esta
escenario de obligación fue la causa por la que la asignatura de la religión
era calificada despectivamente como “una de las tres marías”.
Tengo
motivos más que suficientes para mantener mis dudas sobre el beneficio que la
presencia de la religión en la escuela pública tuviera ese soporte o
apadrinamiento del estado español, gracias al Convenio con la Santa Sede.
No puedo olvidar la violencia que yo sentía al enseñar bajo ese
estigma de .impartir una de las asignaturas así llamadas "las tres
marías", minusvaloradas como tales igual por los alumnos, como por los
compañeros docentes de otras materias.
Puedo asegurar rotundamente que fue más un obstáculo que una ayuda. Era difícil
hablar sobre los principios fundamentales del Evangelio o de Jesús de Nazaret
desde una situación de fuerza y autoridad.
Para defender mi postura he pensado hacerlo, no con palabras del Papa actual,
que sería muy fácil hacerlo, sino con palabras del Papa Ratzinguer que tuvo
fama bien ganada como defensor de la ortodoxia y crítico implacable del actual
relativismo.
En
el libro LUZ DEL MUNDO un diálogo con el escritor Seeewold, el Papa
dimisionario, reconoce que "en la religión hay patologías altamente
peligrosas, pero que también hay patologías de la razón". Por eso,
sostiene la necesidad de "una correlación de razón y fe, de razón y
religión, que están llamadas a depurarse y regenerarse recíprocamente,
que se necesitan mutuamente, y deben reconocerlo".
Y
concluye que "los dos agentes principales en esa correlación son la fe
cristiana y la racionalidad occidental laica y que esto se puede y se debe
decir sin caer en un falso euro centrismo"
Termino
con este ejercicio de humildad y respeto a las otras formas de pensar.
“Obviamente,
el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano
colmado de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado”
Un
ejemplo de su tolerancia comprensión son también sus palabras pronunciadas en
su visita a la Mezquita Azul de Constantinopla Allí rezó “al único Señor del
cielo y de la tierra, Padre misericordioso de toda la humanidad”.
Por todo lo cual en ese amplio y
fundamental campo de la docencia de la RELIGIÓN en la Escuela Publica, me
reafirmo en que la tolerancia y la comprensión, no me cabe ninguna duda que son
no sólo conveniente, sino necesarias.
Ramón Gascó