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diumenge, 27 de març del 2022

Pasolini en la hora de los perros. Antonio Roig Roselló

 




La tarde del 22 de marzo del año en curso, integrado en el Forum de Debates de la Universidad de Valencia, se organizó un acto sobre Pier Paolo Pasolini, al que asistí. El lugar era idóneo: la Nau o Universidad Antigua de Valencia. Se trataba de presentar un libro del crítico de cine José María Monzó sobre la película más emblemática de Pasolini: “El Evangelio según San Mateo”, Nau Llibres (Edicions Culturals Valencianes). Edición: 20/02/2022).

En principio los organizadores pensaron hacer coincidir la presentación del libro con la fecha del centenario del nacimiento del cineasta (5 de marzo de 1922). Pero las lluvias, fallas, el mal tiempo y otros imponderables hicieron retrasar la fecha. Y la mayor decepción: José María Monzó no asistiría a la presentación por enfermedad. Sin embargo, cuando escuché el comentario sobre la película que hizo su hijo, sentado entre los asistentes (¿por qué no ocupó el asiento vacío de su padre?) pude apreciar que el enfermo estaba bien representado. Satisfecho puede estar Monzó por tener tal hijo. Como suele decirse: “de casta le viene al galgo”.

El primero que habló fue Antonio Signes y destacó, entre otros valores, el compromiso y la estima que Pasolini sentía por las lenguas minoritarias. A destacar, en su primera etapa, sus ensayos en lengua friulana (informalmente, marilenghe).

 Al escuchar a Signes no pude menos que recordar (tempus fugit!) aquella tarde de febrero de 2008 en que presentó un libro testimonial escrito por un elenco de autores que coincidían en un aspecto patente ya en el mismo título del libro: “¿Por qué nos salimos?: Los secularizados”. El salón de actos de la Nau estaba a rebosar esa noche. Asistentes de pie y sentados en los escalones de la sala hasta superar el aforo. Era evidente que el tema y los autores despertaban enorme simpatía.


 

Luego habló Concha Roncal Sánchez, Editora de “La Nau Llibres”. Hizo un recorrido exhaustivo por los avatares que ha sufrido la Editorial hasta llegar a lo que es. En sus palabras quedaba visible lo difícil que resulta mantenerse en pie en un proyecto, enriquecerlo día a día, acertar en la selección de las películas, rodearse de los buenos, superar las crisis, ganar prestigio, hacerse un nombre en la especialidad. “La Nau Llibres” lo ha conseguido.

Siempre he pensado que Valencia es una ciudad que ama el cine. Ahora sé que tiene la Editorial que se merece.


Rafael Cherta, profesor de Lengua y Literatura y de Comunicación Audiovisual habló luego.

El último en hablar fue Paco Gramaje.

Luego fue el turno de los asistentes, la ocasión para las anécdotas, el testimonio de ese afortunado que coincidió en Barcelona con Pasolini, los escándalos ruidosos que la exhibición de la película suscitó, la reacción del Vaticano. En fin, lo de siempre.

Hasta aquí la crónica.

         * * *                  

Ahora que escribo recogido y solo, en mi casa, en una tarde lluviosa y pausada, el silencio sólo roto por el rugido del mar, no es la gloria de Pasolini que quiero evocar, sino referir su muerte, la trágica muerte del cineasta en Ostia (la playa de Roma) la madrugada del 2 de noviembre de 1975.

Se dice, y yo no lo dudo, que la playa de Ostia era frecuentada entonces (y no sé si ahora) por jóvenes marginados que cobran por el sexo (chaperos).

Ostia, en verano, debe de ser un escenario perfecto para los privilegiados.

En noviembre y de madrugada, Ostia es sólo un espacio apto para los perros sin amo.

Esa noche Ostia va a ser el particular Gólgota del cineasta.

Cuando repaso fotos de Pasolini es un hombre atlético lo que veo. Se exhibe orgulloso ante la cámara, altivo, confiado, sin un gramo de grasa. A los 53 años todavía exhibe su cuerpo, pero no sé si llega a amarlo.

Lo exhibe: ¡tiene motivos para ello!

No sé si llega a amarlo.

Si llegara a amar su cuerpo no estaría en la playa de Ostia la madrugada del 2 de noviembre de 1975.Es la hora de los perros.

“Regresan a la tarde,

aúllan como perros,

rondan por la ciudad;

vedlos buscando qué comer,

hasta que no están hartos van gruñendo”

(Salmo 59 (58).


El chico a quien cargaron la muerte de Pasolini, Giuseppe Pelosi, tenía 17 años. Juzgue, quien lea, si alguien así pudo cometer el crimen que el mismo Pelosi se inculpó.

Posteriormente Pelosi declaró otras versiones que sólo sirvieron para enredar más el asunto.

Enigma, pues.

No sirve de nada escarbar en el asunto. Pasolini ya no está.

Yo recuerdo haber escuchado la noticia de la muerte de Pasolini la noche de ese mismo día. Y en el refectorio conventual donde se refirió (y se comentaron otros detalles) yo hice una defensa acalorada del cineasta.

Me escucho ahora mismo y me desagrada el énfasis que pongo. Me cargo demasiado de razón. Como si me fuera algo en el asunto.

(Por esas fechas ya bullía en un cajón de mi celda el borrador de “Todos los parques no son un paraíso”).

Me iba la vida en el asunto.

En el libro que guardaba celosamente en un cajón de mi celda el pasaje central es el Hyde Park de Londres. Y una paliza (pensé que me mataban). Y la policía. Y un juicio con condena. Y una muerte moral.

 


-Un día te matarán -me amonestó Nick (mi amigo, podía ser mi ángel. Lo sabía todo de mí).

Fue una premonición lo que escuché de Nick.

Y entonces regresé al convento.

Era 1975. El año que mataron a Pasolini.

* * *

Volvamos al Gólgota de Pasolini. Pero esa vez al Gólgota de su película “El Evangelio”.

(Es de notar que Pasolini suprimió “San” del título de la película. No “El Evangelio según San Mateo” sino “Il Vangelo secondo Matteo”. Haciéndolo quería despojar su película de cualquier halo con connotaciones de hagiografía).

Pasolini puso junto a la Cruz de Jesús a su madre María. Haciéndolo se permitió una licencia llamativa porque Mateo calla la presencia de María. Sólo Juan (el Teólogo y Místico) lo refiere y hay en ello una intención premeditada.

Pasolini, como buen italiano, tenía que poner a María en ese momento. Y, para ese papel (como es notorio) eligió a su propia madre Susanna.

Cuando filmaba la escena cuentan que Pasolini, para provocar en su madre la expresión que buscaba no cesaba de gritar:

-¡Piensa en Guido! ¡¡Piensa en Guido!!

Guido era el hermano menor del cineasta muerto en una lucha partisana.

Pasolini moriría en su Gólgota 11 años después de rodar la película (1964).

Los carabinieri hallaron su cuerpo magullado, atropellado con saña y quemado en un vertedero.

Una muerte enigmática. En soledad. Absurda.

Jesús está en agonía hasta el fin del mundo (Pascal. Pensamientos).


     Antonio Roig Roselló  
                Valencia, sábado 26 de marzo de 2022

dijous, 24 de març del 2022

Un regim basat en el culte (34). Escrit per Francesc Jover


 
Escrit per Francesc Jover
23 març 2022
 

Pels anys 40 hi havien dos sectors socials paral·lels que l’he comentat repetides vegades. En un d’ells, hi va haver un especie de culte exagerat al regim i les seves institucions. Un culte a les autoritats, a la Falange, els caiguts, a Espanya; fou l’època de màxim culte nacionalista espanyol. Però, la cresta d’un especial culte i adulació fou per al propi dictador, tot i que també es va mantenir prou alt el culte al gran absent: José Antonio. El contingent falangista fou molt important per al règim en el primer temps. Una importància que s’havia guanyat com a quintacolumnista i accions terroristes que desestabilitzaren i afebliren la República. Un altre culte indestriable dels altres era a l’Església. Recorde la processó del Corpus, potser alguna altra també, on al final anaven junt al pali cerimonial (o les andes del sant) les autoritats i dos parelles de guàrdia civils. Si alguns espectadors no s’agenollaven eren comminats a fer-ho pels guàrdies.

 




També hi havia un detall de culte que em feia molta vergonya. A escola ens ensenyaven la importància que tenien els caiguts per a la nova Espanya i l’obligació que teníem en mostrar-los respecte. Hi havia una llista al campanar de l’Església del meu poble, com tots. Ens explicaven els mestres com ho havíem de fer; inclòs, ho assajàvem a classe. En passar per davant del campanar on estava la creu dels caiguts i la llista, havia d’aturar-se de cara a la creu, posar-se fermes, i alçar el braç. Quan anàvem en colla no em molestava i era com un joc; però, en anar tot sol tenia molta vergonya fer-ho. Solament ho vaig fer alguna volta en veure’m damunt i no ser capaç de tornar-me’n arrere. Era una vergonya inaguantable. En adonar-me que havia de passar per allí, donava la volta per un altre carrer per evitar l’escena.

Algunes d’aquestes xicotetes coses van marcar la infantesa d’aquella generació i la vam entendre prou anys després, conforme anàvem descobrint moltes mes coses. Com el pamflet de festes que llançaren al públic l’Associació de Sant Hipòlit de Cocentaina justament a l’entrada d’estiu. Tot estava per fer i no hi havien diners. Un text, com tots els altres, carregat d’eufemismes en el que ens ho diu quasi tot. Un autèntic retrat de la situació. L’any anterior, 1939, tampoc es feren festes. Solament hi hagué uns pocs actes per iniciativa de l’autoritat civil i militar, basats en passa-carrers, pirotècnia, olla i alguns desgreuges religiosos molt sonats. L’any 1940 també ho tenien malament fer festa.

 


Però és innegable la voluntat de les autoritats en reconduir el més aviat possible la vida quotidiana. El poble necessitava festes, però no hi havien campanes, ni sant Hipòlit, i calia que cadascú fera una equitativa aportació per remodelar la vida de bell nou. Podria ser que despertaren eixe sentit de nova solidaritat que anava prenent cos en la gent. Això no llevava els patiments ni les carències de tantes coses, però potser era l’única manera de tirar endavant i calia fer-ho.

 

El 26 de gener de 1940, hi ha una ordre de l’alcalde que el pregoner anunciava pels cantons: solament es podria consumir i vendre carn el diumenge, dilluns, dimarts i dijous. Una ordre extremadament generosa perquè segons la meua experiència, ja m’haguera agradat menjar carn un dia a la setmana, encara que haguera sigut divendres. Una volta a la setmana menjàvem carn a casa, però dels conills que criava mon pare.

Per altre costat dir també que vaig viure bona part d’adolescent l’estricta censura de ball. Una activitat d’oci, innocent, que relaxa, estimula l’esperit, desperta la creativitat estètica i al mateix temps serveix per relacionar-nos en parella. El nacional catolicisme ho va creure pecaminós i ho va prohibir. Almenys, al meu poble estava totalment censurat. La colla d’amics adolescents havíem d’anar als pobles del voltant a ballar, especialment a Muro que era més tolerat i feien ball per festes. També a Alcoi, ciutat més oberta, on hi havia una sala permanent de ball que es deia «Passaboga».

Al mig d’aquestes dificultats, o millor dit, formant par d’elles, hi havia un control de tot el que es produïa al camp. Els llauradors era el sector productiu més privilegiat, però sotmesos a un estricte control, inclòs dels moniatos que feien. Intentem no fer un somriure despectiu quan se’ls imaginem a l’Ajuntament dient: «he¡ que fem dels moniatos»? Si, hi havia de manifestar qualsevol producte que conreaven i passar per l’Ajuntament a dir la quantitat. Coneixent el tarannà de la gent del camp, tant individual i lliberal, no m’imagine com ho suportaven.

Però, del conjunt de detalls d’aquell temps, pot ser que una de les coses que més admire són les ganes de viure que tenia el veïnat i la manera en que s’adaptaven. Les persones feien seves les precarietats i les suportaven amb un callat i valent silenci. Mireu una de les contradiccions de l’època que no tenen altra justificació que intentar tirar cap avant. Una joveneta, Amandita, que l’he coneguda amb una cabellera a mitjan esquena, fou rapada al zero en abril de 1939 per no se quina història. La veiem afiliada a Falange possiblement quan encara no li havia crescut del tot el monyo.

Alguns detalls dels que comente, quan passe més temps, no s’acabaran d’entendre. És el que passa amb el següent ban del pregoner que si no us ho explique no l’entendreu. Disculpeu-me si us sembla que sóc immodest, però anava al riu a banyar-me i per això ho se. No sols anàvem a prendre el bany, també se’ns «eixíem del camí» per menjar algunes figues, pomes o el que trobàvem pels bancals que passàvem. Fins i tot les safanòries anaven bé. Puc assegurar-vos que ho fèiem sense tenir consciència de lladre. Això si, si apareixia el guarda pegàvem a fugir, no faltava més que la mare hagués de pagar una multa.

 



Una de les activitats d’infants i adolescents en festius o quan no feien escola, era comboiar-nos per eixir «d’excursió» al camp. El bany al riu era una excusa. En no saber què fer (és un dir), algú proposava: «voleu que anem a menjar peres?» Aprenguérem empíricament quines fruites donava el temps sense ser llauradors. També aprenguérem que el camp era la mare de tot. Hi havia de tot i durant tot l’any. Els adolescents vam arribar a tenir també un especie de culte al camp, perquè sempre hi havia el que necessitàvem. A penes arribava la primavera teníem l’oportunitat de tastar les ametlles verdes, amb pell i tot; molt bones. Les anous no. Bo, això ho sabíem per aquelles fabules de Samaniego. Però, potser que la panxa estava demanant-nos un «ten-te en pié» i no estava en condicions d’assumir el missatge del clàssic il·lustrat.

 

Desprès de tants anys, entenem ara el que devem als pobres llauradors. En el cas nostre, on la terra està generalment prou repartida, potser no sempre xafàvem bancals de terratinents. Foren d’uns o d’altres, cal reconèixer la valuosa aportació que va fer aquest sector a la precària situació. No solament per nosaltres, també pel seu treball aportat al règim i salvant-li la situació: 

Francesc Jover

 


 







Últim curs a Montcada (15): Rodilla, alfa i omega. Bartolomé sanz Albiñana

 


Antonio Rodilla (esq), Rector del Seminari de Montcada, amb l'arquebisbe de València, Marcelino Olaechea


Rodilla, ahir i hui, principi i fi, alfa i omega (Apocalipsi 22:13). Puc semblar exagerat, però només els qui van passar pel Seminari de Montcada saben molt bé què dic. L’obra de don Antonio Rodilla (1897-1984), discutida i discutible, roman i romandrà viva mentre en parlem, escrivim i discutim. I també la seua figura. “La seua poderosa personalitat va fer possible portar a terme el projecte educatiu del Seminari, sense interferències eclesiàstiques ni polítiques”, deia don Ramón Gascó. Eixe és el motiu pel qual caldria empatitzar amb el personatge abans de criticar-lo perquè, no ho oblidem, tots som fills del nostre temps i de les circumstàncies que cadascú ha viscut. Enemic de la Segona República i entusiasta del nacionalcatolicisme després, va fer el que se suposava que havia de fer. I, segurament, coneixedor ell mateix de l’excessiu temps al capdavant d’aquell macrointernat i desconeixedor d’altres realitats, no va posar entrebancs als generals del seu exèrcit i els va deixar fer al seu gust en tots els camps de la cultura: literatura, cinema, teatre, art, música, etc., entre més coses, perquè sabia que no li fallarien. Podia estar més o menys d’acord amb què feien, però no solia qüestionar en públic l’autoritat d’aquells en qui havia dipositat la seua confiança. Pràcticament, quasi tots els components dels seus equips directius ja han faltat o tenen de vuitanta anys en amunt.

El passat cal mirar-lo, per tant, amb ulls del passat i no del present. La figura del rector Rodilla no es pot entendre si no es mira des d’eixa òptica, en el seu context. S’han escrit algunes pinzellades d’aquell home providencial i insubstituïble, així i tot la seua biografia, pel motiu que siga, encara està per escriure —hi ha dèsset caixes amb la seua documentació a l’arxiu de la catedral esperant que algú s’atrevisca a fer-ho—. I és una llàstima que els qui el van conéixer de més prop no ho hagen fet, encara que siga de forma col·lectiva, ja que a poc a poc aniran desapareixent. Encara sort que els qui estem interessats a reviure els anys seixanta d’aquell internat podem consultar estudis com Feixistes, rojos i capellans de Ramir Reig i Josep Picó (1978/2004), Historia del Seminario Metropolitano de Valencia de diversos autors (1991), Antonio Rodilla: una semblanza d’Agustin Andreu (1998) i l’article de Manuel Molins “Ascensió i caiguda del Seminari Metropolità de València” inclòs en el llibre coordinat per Paco Gramage (2011), Memòria i dissidència, de tots els quals en podem traure informació interessant i significativa.

L’arquebisbe Merlo i Alcalde (1860-1945) no va errar en posar en mans de Rodilla el projecte que marcaria la vida de tantes generacions, perquè no hem d’oblidar que ell ja movia els fils d’aquell internat molt abans que el Seminari de València s’ubicara a Montcada el 1948. La seua personalitat li va imprimir un caràcter que poques persones podien haver aconseguit. Aquell home, que curiosament era un dels pocs que no pertanyia a la influent davantera navarrista d’Olaechea, es va implicar a fons en la millora cultural dels futurs sacerdots, sabent-se rodejar-se d’un equip sòlid d’educadors, professors i pares espirituals.

Ja en la dècada dels cinquanta, i evidentment en els seixanta, aconsegueix un claustre de professors que es pot qualificar d’excel·lent. Alguns s’han preparat a Roma, Lovaina, Munic, etc. No vaig conéixer, evidentment, Sauras, Pericás, Oñate, etc., però sí alguns com Eduardo Poveda, Antonio Vilaplana, Martínez Ferri, Ignacio Valls, José Carlos Bernia, Salvador Castellote, Fernando Cubells, José Sambartolomé, Salvador Pallarés, Vicente Vilar, José Janini o Alfons Roig, entre més.

Tot i que Rodilla no era un intel·lectual, presumia de tindre amistat amb Laín Entralgo i, seguint la filosofia d’Ortega, “no vol que els sacerdots siguen protagonistes entre la plebs”, vol que els sacerdots siguen intel·lectuals que guien les masses en compte de deixar eixa funció en mans dels polítics o líders. I com que no era intel·lectual, també es podien trobar professors audaços com ara don Manuel Aspurz, que s’atrevien a ironitzar, per exemple, sobre un llibre del rector en què tractava de la formació sacerdotal amb aquestes paraules: “Ahora ya sabemos lo que sabe el rector”.

Pel que fa a la llengua, entenia que només el castellà era la llengua transmissora de cultura, i encara que no he trobat la prohibició expressa de l’ús del valencià en el Reglamento (1961), la realitat és que se’ns prohibia fer servir la nostra llengua materna, és a dir, la que les nostres mares ens havien ensenyat a la majoria de nosaltres. Eixa situació, siguem realistes i sincers, era la mateixa en qualsevol centre d’ensenyament: primari, secundari o superior. La societat valenciana dels seixanta i pràcticament dels setanta està afectada per una anomalia curiosa (diglòssia), en la qual un idioma o un parlar (el castellà) és usat per a funcions formals, predominantment en l’ús escrit, enfront d’un altre idioma o parlar (el valencià) utilitzat per a funcions informals, generalment orals. A eixa irregularitat li havia prestat atenció el sociòleg Rafael Ninyoles, precisament l’any 1969, en un llibre titulat Conflicte lingüístic valencià. No obstant això, Manuel Molins recorda que Rodilla, fora del seminari, parlava valencià amb ell i amb la gent d’Alfara del Patriarca. Així doncs, el Rector era tan diglòssic com qualsevol de nosaltres: féiem servir el castellà com a llengua culta per a usos formals, i el valencià per als intercanvis no formals. O és que hi havia en aquell temps algú que estiguera lliure de pecat i poguera llançar la primera pedra? I és evident que tots autoodiàvem la nostra llengua i desconeixíem termes com “lleialtat lingüística”, entre altres coses perquè encara no s’havien creat, crec jo.

Si Rodilla va lliurar batalles contra els col·legis del Patriarca i Sant Tomàs per l’alta qualitat que s’hi impartia ho desconec. No ho vaig viure. Però si ho va fer, com he llegit, devia ser perquè lluitava per a donar als futurs sacerdots, formats al seminari, la millor formació possible. A eixos col·legis s’accedia per expedient acadèmic i per oposició. Eren els centres, que Rodilla considerava elitistes, d’on eixien els futurs dirigents de la diòcesi.

M’han contat que, amb el beneplàcit de l’arquebisbe Olaechea, volia posar fi al sistema de classes dels grups de poder imperant aleshores, obstinats cadascun d’ells a imposar el seu criteri des d’eixos recintes. Curiosament, Rodilla havia estat alumne becari del Patriarca i coneixia bé el percal, ja que a més havia exercit algun càrrec clau, com ara Vicari General de la diòcesi fins al 1944, any en què, com que no va ser elegit bisbe, passa a dedicar-se plenament al Seminari. Hui es coneixen bé eixes estratègies, pròpies de superestructures com l’Església i la Universitat.

Segons em contava don José Sambartolomé, Rodilla decideix en un moment el destí dels qui acabaven els estudis eclesiàstics: qui ampliava estudis en universitats estrangeres, qui es convertia en superior o professor del seminari, qui era destinat a les millors parròquies i qui quedava relegat a llocs de menor importància. Eixa era la seua forma clientelar d’estimular i premiar l’excel·lència i l’elitisme. Els qui hi van estudiar els anys seixanta recordaran l’existència d’uns llibrets amb els noms dels qui obtenien Matrícula d’Honor en cadascuna de les assignatures des de 4t de teologia fins a 1r de batxillerat. Aquells llibrets contundents no tenien cap mena d’introducció i venien a dir: “Ací ho teniu per a coneixement de tots: aquests són els fruits de la collita d’enguany”. I sobraven les explicacions: A bon entenedor, poques paraules.

 



De les lluites dels col·legis esmentats i de les expulsions dels seus directors per altres càrrecs eclesiàstics de rang superior, poca cosa sé. No vaig conéixer en Josep Espasa i Signes (Dénia 1914-1980) i no sé per què el van destituir de director del col·legi Sant Tomàs ni per què el van desterrar al seu poble. L’Església en això es pareix un poc o prou a l’Estat: li costa ben poc desfer-se dels funcionaris que li planten cara o li molesten, d’aquells qui qüestionen assumptes o dels que ja no li serveixen per a l’objectiu per al qual van ser nomenats. És teoria a ultrança de les superestructures. En ser destituït —no oblidem que les ordes sempre vénen de dalt— u no arriba mai a adonar-se bé des d’on li arriba el colp mortal: si de dalt, de baix, de l’esquerra, de la dreta o del centre. “És la política, imbècil!”, diríem ara. En aquest cas, política eclesiàstica, és clar.

Rodilla, com qualsevol altre dirigent, apalancat en el seu Tabernacle o Sanctuari durant trenta anys (1939-1969), finalment va ser víctima del seu comportament. Diuen que d’autoritari va passar a intransigent. No tinc cap element de judici per a poder defensar l’afirmació.

I com no podia ser d’una altra manera, home de raça tridentina i tradicionalista, ancorat en el passat i imbuït per les doctrines dels papes Pius X, Benet XV, Pius XI i Pius XII, era un home crític amb qualsevol innovació i renovació de l’Església. No ens sorprén la seua afirmació: “Las dos colosales peripecias que ha sufrido la Iglesia en los últimos años han sido Juan XXIII y el Concilio Vaticano II”. Amb aquestes cartes de presentació no resulta estrany que xocara amb homes com Alfons Roig, obert a la societat, al diàleg, a l’ecumenisme i a l’ús del valencià.

Com qualsevol humà, a vegades es mostrava contradictori. Així, igual podia defensar que Jesús era un obrer més que vestia granota blava en el moment en què els obrers ho feien, com en una altra ocasió criticava els preveres que es dedicaven a la cosa social.

Quan acabat l’estiu de 1969 Rodilla, a setanta-dos anys, no torna a Montcada, els candidats a substituir-lo són R. Gascó, J. Sambartolomé, E. Poveda i R. Sanus. L’escollit seria R. Sanus (1969-1976), però eixa és una altra història que no s’inclou en els meus records, ja que l’alcoià Sanus em va enviar a casa per comportament inadequat en un jove aspirant a prevere. Oficialment, però, la cartilla indicava la concessió d’un any de reflexió a causa de la meua conducta un estiu que, tot s’ha de dir, em va resultar inoblidable.

Entusiasta del cant gregorià i de la polifonia, contava que a ell li hauria agradat de ser recordat com a autor d’un motet de Setmana Santa o d’un responsori a la manera com feia, segles enrere, Tomás Luís de Vitoria en “Amicus meus”, per exemple. I, si ho pense bé, d’alguna manera va construir un edifici més gran i, potser si no fóra així, probablement no me’n recordaria d’aquell home a qui jo, a la meua edat, veia com un dels meus avis, tots nascuts en l’última dècada del segle XIX.

No em resistic a transcriure literalment unes paraules de don Agustín Andreu que posen de manifest el tarannà i personalitat d’aquell home únic: “Cuando el ministro de Justicia, Iturmendi [1951-1965], llamó un verano a don Antonio a Siete Aguas, con objeto de proponerle que se hiciera cargo de la educación del príncipe [Juan Carlos]” (pues el éxito de Burjasot llegara a oídos de don Juan no solo por medio de Calvo Serer), contestó don Antonio: “Yo sirvo solo a la Iglesia””.

Rodilla era un personatge polièdric amb moltes arestes. Potser era contradictori, controvertit, autoritari i intransigent: tot el que vostés vulguen. Cadascun dels qui el van conéixer podrien fer un dibuix diferent d’aquell personatge enigmàtic, perquè cadascú el veia des d’un angle diferent. Tant de bo a mi, a tall de resum, se m’haguera ocorregut la frase de Manuel Molins respecte a ell: “Era un personatge shakespearià”.


 Bartolomé Sanz Albiñana

  

 

MISCEL·LÀNIA RODILLANA

Una selecció incompleta


·“Sempre que venia a fer-hi Missa [a la parròquia d’Alfara del Patriarca], era jo qui l’ajudava. I sempre parlava en valencià tant amb la gent del poble com amb mi mateix. Això em va sorprendre perquè al Seminari no podia ni sentir una vocal més oberta que una altra ni un petit calc o defecte sintàctic. Parlava un valencià correcte, si més no això és el que en recorde d’aquelles misses matinals. Era un home diglòssic, en el sentit que R. Ninyoles va donar al terme: Una llengua A, el castellà, per als usos formals, importants i de cultura; i una altra llengua B, el català de València, per als usos col·loquials i culturalment menors”. (MANUEL MOLINS (2011), “Ascensió i caiguda del Seminari Metropolità de València”, en Memòria i dissidència. València: ADG-N LIBROS. Francisco Gramage i autors, ed. 145)

· Un home extraordinari. A vegades el seu pensament i la seua vida causaven estupor.  (RAMON ARNAU I GARCIA).

     

" Don Antonio Rodilla fue amigo de mi padre desde los tiempos de la República (...). Pero nunca consiguió que fuera al que consideraba el mejor seminario de España. Preferí Comillas y Roma. Mi padre cuando supo que don Antonio había criticado la orientación social que estaba dando mi vida, me contó: ‘Un día, regresando de un círculo de estudios por las alamedillas del río, don Antonio me dijo: Estoy convencido de que hoy Jesús vestiría con mono azul’. Este testimonio lo aporta Agustín Andreu en uno de sus libros para destacar el sentido social de Rodilla. Pero mi padre me lo contó para señalar cuánto había cambiado tras la guerra civil”. (ANTONIO DUATO GÓMEZ-NOVELLA, “Las ocasiones perdidas”, en Memòria i dissidència. València: ADG-N LIBROS. Francisco Gramage i autors, ed. 225).


· “No es cierto que se prohibiera hablar valenciano en el seminario. Se recomendaba y mandaba aprender valenciano a quienes no lo sabían que, por cierto, no eran solo los serranos. Él lo hablaba. Y a gusto. Castellano tenían que aprenderlo los que lo hablaban muy mal, que eran muchos y que lo necesitaba, simplemente, para poder estudiar , porque, en fin, sabían aún menos latín que castellano.

 

(...)

 

Tipo del Renacimiento, capaz de soportar mucho más de lo que puedan imaginar pacatos, cuitados y blandengues. Y no digamos cucos”.  (AGUSTÍN ANDREU (1998), Antonio Rodilla: una semblanza. València Nau Llibres. 29 y 34-5)

 

dimarts, 15 de març del 2022

Presons abarrotades (33).Escrit per Francesc Jover15 març 2022


  
   Escrit per Francesc Jover



La nova situació que va nàixer del nou règim, va formar un sector minoritari d’elit que ben prompte va compaginar el poder polític i l’econòmic. Dos poders immillorables que ajuden per fer-se rics. Sobretot quan és prescindeix de l’ètica. Al costat, va nàixer un altre sector molt ample, entre la nova ideologia i l’esperit tant humà de sobreviure, que es convertiren en «palmeros» del règim. Eren els que feien multitudinaris els actes polítics i religiosos, en el que asseguraven tres menjades al dia encara que foren curtes. Acceptaven i agraïen les palmadetes del règim a l’esquena amb total satisfacció. Van creure, de la manera més humana -que ara l’hem d’entendre- que era el preu que pagaven per la protecció institucional que els donava i rebíem de la Falange. Van posar la confiança i creien en una institució que havia posat pau i els assegurava el futur. Potser estaven convençuts allà dins que no era la millor de les societats, però van creure que no hi havia altra opció. Era un sector de la societat que dissortadament hem guardat més memòria com a model de vida franquista. Aquell altre sector, els que no eren addictes al «movimiento», quant a penes ha quedat memòria oberta.

Mentre eixa nova classe social addicta al règim anava situant-se vivint com podia culpant de la situació a «l’aventura» republicana, hi havia un altre món que no es parlava obertament. Un altre món, que era molt ample, excessivament ample, que s’ho passava malament i estava callat. Un món format per un sector de gent que els va partir la vida pel mig, quan no segada. Un món amb drames i situacions que solament es comentava en rogles concrets i en veu baixeta, com demostra aquesta macabra factura. Una factura amb diferents servicis: haver dut el jutjat a la partida d’Algars; haver pagat una dona per servicis prestats a soldats del tribunal militar; el trasllat d’un cadàver des de la via fèrria al cementeri. Cadascú que imagine els servicis que vulga, jo no dic res. O, la carta d’acomiadament rebuda per Balbina, muller d’un republicà que havia estat un temps al corredor de la mort a la presó d’Alacant. En aquesta data, des de l’agost de 1939 quan foren afusellats pares o marits a la paret exterior del cementeri d’Alcoi, començaren a haver-hi moltes vídues i orfes.

Una època on les presons estaven plenes de republicans. Fora havien quedat els fills menors, les vídues, les mares i mullers, les núvies, etc. Tot un ample conjunt de persones que potser la societat no els hagem guardat suficient memòria.


Una de les coses que hui potser no donem importància, en va tindre molta en aquell moment. Una super població de les presons que va arribar al 600 % de la seva capacitat. Fou l’època històrica que coneixem amb el major contingent de presoners polítics. Incloc un enllaç on podem fer-nos una idea de la població penitenciaria i les seves condicions. Dona prou informació de les presons del País Valencià. Un treball acadèmic molt il·lustratiu que esborrona.

 

Tenim l’exemple del penal del Dueso (Santander ), on hi van haver molts republicans de l'Alcoià i el Comtat. Arribaren haver-hi de 5 a 7 interns cada cel·la que era per una sola persona. I no fou dels més col·lapsats de l’estat. Solament de Cocentaina n‘hi havien 5. Una visita de periodistes anglesos va manifestar que «es insuficiente para el número de detenidos, alimentación baja, suciedad grande, olor nauseabundo y todo género de insectos».

Es va arribar a un punt que les presons estaven tan plenes que els mateixos directors demanaven al govern traure’s gent de damunt pel sistema de llibertat condicional. El govern va accedir, però ací he notat un detall que confirma la pantomima que foren els judicis. Malgrat intentar descongestionar les presons mitjançant indults, l’ultima paraula la tenia l’aparell falangista de cada poble. Era condició indispensable que per accedir a la llibertat vigilada el alcalde o cap de Falange havia que donar conformitat. Aleshores el director de la presó feia una carta o telegrama a l’alcalde perquè aquest decidira. En aquest cas el director de la presó d’Elx demana informes per poder soltar dos interns de Cocentaina. L’autoritat local contesta amb un bon informe per a un. L’altre diu que si, però desterrat segon la llei. El que prevalia era la decisió de les forces vives locals.

Però hi un altre cas que trobe més curiós encara i em confirma la precarietat de llocs penitenciaris. Un telegrama (que podia ser el segon o tercer) de l’habilitada presó d’Oriola, demana informes de Francisco Pérez a l’alcalde de Cocentaina. Diu que conteste en la màxima urgència. Si no ho fa en quinze dies, el deixarà anar. Per l’entrevista que en el seu dia vaig fer a la família, se que a Oriola va arribar un aval molt solvent d’aquest home que el director va haver de jugar-se-la. Així i tot fou desterrat.

 



Un altre cas d’un intern de la macro presó El Dueso fou Alberto Moltó Brotons, de Cocentaina. Dir que en la presó va fer una gran tasca com a mestre. Va sol·licitar la condicional que no van poder donar-la pels informes negatius de Cocentaina. En aconseguir la condicional va estar molts anys desterrat a la ciutat de València, i quan va tornar a casa molt major i encorbat, encara el mormolaven alguns quan passejava tot sol per la perifèria del poble.

He d’expressar el meu testimoni d’un viatge que vaig fer a finals dels anys 60 del segle passat a l’antic centre penitenciari de Sòria acompanyat a dos dones i els fills. Totes dues tenien els marits empresonats. Era una visita especial per ser la festa dels reis mags. Vaig tindre ocasió de comunicar dos vegades en l’amic que estava intern. El primer dia, que era vespra de reis, el locutori entre els visitants i el pres hi havia un passadís enreixat on al mig hi havia un guàrdia. El segon dia que era la festa, vam poder veure’l més prop separat per un filat d’aram on vaig poder contactar amb les puntetes dels dits per un quadrat que feia el filat. Podíem dir que era el tard franquisme on les condicions s’havien suavitzat.

 

Per acabar, solament una pinzellada pel que va suposar el Decret de Redempció de Penes que es feu des de Burgos a finals de 1938. Després fou ampliat en altres que es feren a partir de 1939. A més d’oferir mà d’obra barata o gratis a empreses privades i l’Estat; era una manera de venjança als republicans. Per les «Colonias Penales Militarizadas», els «Batallones de Soldados Trabajadores» etc. etc., passaren quantitat de persones sense que quedara registrat en cap de lloc, o si. Eren soldats que estaven fent la mili desprès de la guerra.


                                             Francesc Jover

 

COLOQUI amb motiu del llibre de José Mª Monzó sobre Pasolini




En el centenari de Pier Paolo Pasolini
(1922-1975)



“El Evangelio según San Mateo”

de

José María Monzó.


Data :

22 de març de 2022 de 18:00 a 19:30
Centre: Centre Cultural La Nau


Organitza:
Escola Europea de Pensament Lluís Vives
(Cicle Fòrum de Debats)

Vicerectorat de Cultura i Esport 
de la Universitat de València

Sala: Aula Magna



Amb la intervenció de:


Rafael Cherta
Llicenciat en Comunicació Audiovisual


Concha Roncal

Editora

José María Monzó
Llicenciat en Teologia i Assagista cinematogràfic.

Autor del llibre


Presenta: Antoni Signes (Animador Cultural)




Aforament limitat

dissabte, 12 de març del 2022

Últim curs a Montcada (14): el cinema. Bartolomé Sanz Albiñana

 


En els records de la meua infància —no hi ha manera de desfer-me’n— m’apareix don Antonio Cerdá Talón (de Canals), rector del meu poble, amb un llibre negre de tapes dures titulat Guía de películas estrenadas, 1939-1959. Cada vegada que els acòlits anàvem o volíem anar al cinema ell en consultava la qualificació moral. Moltes vegades era ell mateix qui ens hi portava els diumenges de vesprada. La Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad ja s’havia preocupat de dictar les seues Instrucciones y Normas para la calificación Moral de Espectáculos, que venien recollides en aquella bíblia negra. Les qualificacions de les pel·lícules anaven numerades de l’1 al 4, amb una opció dins del 3, que podia ser 3-R. En cada categoria hi havia un doble apartat: “a) NO DEBEN contener o presentar en ningún caso vicios o personajes viciosos… [o el que fóra]”. “b) PUEDE TOLERARSE alguna escena amorosa pasajera,… [o allò que es presentara])”. Quan les pel·lícules venien qualificades amb un 4 era perquè eren contràries a la religió, els preveres o les pràctiques religioses, és a dir, anticlericals. Pel que feia a les edats, les qualificades amb 1 eren tolerades fins als 14 anys; i les del 2, de 14 anys complits fins als 21 anys. La qualificació de 3 era per als 21 anys complits en avant; i si eren R-3, per a aquesta edat però amb objeccions, és a dir, gent amb “sòlida” formació moral. El nivell 4 era directament rebutjable a tots els efectes, i considerades greument perilloses per a tothom. Les qualificacions servien per a orientar el públic que habitualment assistia a espectacles. Així es feia l’orientació moral dels espectacles abans de l’aparició dels rombes a l’angle dret superior dels televisors: un rombe (més de 14 anys) i dos rombes (més de 18). Eixa regulació de contingut per rombes va aparéixer l’any 1963 i encara existia quan el PSOE va guanyar les primeres eleccions.

 

Així que, tant si volíem anar al Cine Cervantes, al poble, com a l’estrena d’alguna novetat a Xàtiva, com ara Los diez Mandamientos, el senyor rector obria el llibre per l’índex on venia la relació de pel·lícules estrenades i la buscava, passant el dit índex de la mà dreta per la lletra D, mentre que amb l’esquerra es posava la pipa a la boca i llegia: “Los diez Mandamientos. Censura oficial: apta para todos los públicos. Calificación moral: 2”. “Xiquets, podem anar a vore la pel·lícula esta vesprada”. Recorde haver anat a Xàtiva en autocar, com a cosa extraordinària, a veure eixa pel·lícula estrenada el 1960. De normal anàvem al cine Cervantes o al cine Goya. Per aquell temps, quan pujàvem a un autocar per a anar d’excursió on fóra, no faltaven mai cançons com ara aquella que feia: “Para ser conductor de primera, acelera, acelera…”.

Hi havia una legislació cinematogràfica estatal amb un reglament que en les primeres línies ho advertia clarament: “No podrá proyectarse en público ninguna película cinematográfica sin que haya sido previamente examinada y aprobada por la censura”. Eixa era la paraula clau de l’època: censura. Hi havia instruccions sobre totes les coses imaginables i per imaginar: sobre l’assistència de menors a espectacles públics, sobre passes clandestins, sobre les relacions comercials entre les empreses distribuïdores i exhibidores de pel·lícules, sobre obertura de nous locals, etc. Perquè en aquell temps, fins i tot la nostra respiració estava censurada per a evitar contaminar ningú amb algun virus extern al règim.

Eixa era la situació que vaig viure abans d’entrar al Seminari de Montcada el primer de setembre de 1963, amb dotze anys acabats de fer. I clar, amb eixa sobreprotecció era molt difícil de pecar per haver vist una pel·lícula en les sales cinematogràfiques dels pobles.

 


De la mateixa manera que per a la meua promoció (1963-1975) el teatre era sinònim de  Manuel Molins i el seu curs, la referència obligatòria per al cinema als anys seixanta era el superior-educador don José M. Monzó García (de Requena). No obstant això, el meu curs deu les primeres nocions bàsiques d’eixe art a don Andrés López Blasco, qui més tard va ser conseller d’Educació (1993-1995). Ell, en la classe de Formación del Espíritu Nacional (FEN), ens va ensenyar la diferència entre els diversos tipus de pla, escena, presa, seqüència i més conceptes del llenguatge cinematogràfic i gramàtica fílmica. Aquelles lliçons treien més trellat que no les oficials de la FEN, que encara vaig patir a l’institut d’Albaida de mà de don Pedro Honrubia.

En Pasqua de 1960, el director cinematogràfic Pedro Balañá Forts (1925-2018) va rodar el curtmetratge Seminario, encarregat per l’oficina d’ajuda al seminari, el responsable de la qual era don Francisco Gabarda. El protagonista principal d’aquella realització va ser José M. Belarte Forment, qui llavors feia l’últim curs de la carrera. D’eixa pel·lícula només he vist un breu fragment, i ningú no sap com m’agradaria de veure-la sencera per tal de recórrer de nou tots aquells espais.

En el primer trimestre del curs 1960-61, va tindre lloc un curset cinematogràfic a càrrec de don José M. Pérez Lozano (1926-1975), director de Cinestudio i fundador i director de les revistes Film Ideal, Temas de cine i Esquemas de películas.

El 1965 es va fer un cicle de cinema espanyol (Berlanga, Bardem, Summers i Saura), on segur que hi havia Monzó fent alguna de les presentacions. Aquell home ens va despertar la sensibilitat pel cinema i, de fet, anàvem més a gust al cinema que  a missa.

Quan feia tercer de batxiller (1965-66) vam veure La fuga de Zahraibd amb Yul Brinner, Tu, Kimi i yo amb Jerry Lewis, diverses pel·lícules de Charles Chaplin Charlot, El sargento York, etc. En altres cursos El Evangelio según san Mateo de Pier Paolo Passolini,  Psicosis d’Alfred Hitchcock,  El zurdo,  Raíces profundas, Juguetes rotos, Del rosa al amarillo, etc. A vegades es recorden pel·lícules pels seus efectes col·laterals. Crec que era en segon de batxiller quan vam veure La gran evasión. Ho recorde perquè després de veure-la, el reverend Antonio Ferrer Perales (d’Alcúdia de Crespins) es va aficionar a enviar-nos a “la nevera” quan castigava algú per haver fet alguna iseta. Jo calcule que Ferrer Perales devia acabar els estudis eclesiàstics el curs 1966-67, encara que més tard ens el vam trobar com a poeta i també col·laborador de la revista Saó. Ah, abans que se m’oblide: que no crega ningú que en aquell lloc els dies de cinema ens dedicàvem a veure pel·lícules de vides exemplars de sants i santes! Véiem, si de cas, com tots els espanyols de l’època, Marcelino, pan y vino i prou. Per a qualsevol de nosaltres el pitjor castic era deixar-nos sense cine o sense bany.

 

Marcelino, pan y vino 

No recorde per a res El acorazado Potemkin que un amic em diu que hi va veure, la qual cosa em resulta un poc estranya, ja que jo la vaig veure a Madrid l’any 1977, quan hi feia el servei militar, a principis de la Transició espanyola.

Com és d’entendre, les pel·lícules del seminari de Montcada passaven una doble censura: la del règim polític del moment i també la del Rector Rodilla, que les mirava en un passe privat. Per això no li véiem mai el pèl quan anàvem a veure-les.

Açò que ara relate és, ja ho sé, una breu pinzellada del que va passar a Montcada durant la meua estada, i encara com que me’n recorde! Com també recorde que quasi sempre les vaig veure des del galliner, i no perquè les entrades foren més barates, sinó perquè era el lloc dels alumnes del seminari menor. Hi havia un talonari d’entrades que lliuràvem a l’entrada de la sala d’actes on tenien lloc les projeccions.

El 14 de desembre passat vaig tindre una gran alegria en retrobar, al cap de cinquanta-dos anys, don José M. Monzó a l’Octubre Centre de Cultura Contemporània de València, on el grup Amanecer em va convidar a la celebració de la litúrgia de l’esmorzar dels dimarts a les 10 del matí. Ovidio Fuentes (87 anys, però fresc com una rosa) oficiava de Nostre Senyor, i Enrique Herrero (83 anys), de sant Pere. Els altres apòstols assistents, amb alguns dels quals vaig coincidir a Montcada, eren Joan Llopis (de Calp), Francesc Juan i Jàfer (d’Aielo de Malferit), Vicent Cremades Arlandis (de Bellreguard), Antoni Signes Mulet (de Gata de Gorgos), Eulogio Castañeda, Arsenio Rey Tejerina i Julio Alonso.

Com que jo vaig fer d’apòstol Sant Joan en aquella mena d’àgape, em va correspondre de fer l’homilia sobre la meua identitat, formació acadèmica, d’on venia i on anava, el modus vivendi, sobre els articles que escrivia i tot això. Una mena d’examen que em va resultar curt, ja que a males penes vaig poder esbrinar la trajectòria dels altres apòstols amb alguns dels quals, com ja he dit adés, vaig coincidir a Montcada. La xarradeta de després de l’esmorzar se’m va fer curta. Em vaig trobar molt a gust, com si tota la vida haguera esmorzat amb ells. En acabar, Antoni Signes i jo vam acompanyar Enrique Herrero a agafar un taxi. El grup Amanecer em va obsequiar amb un exemplar dels llibres ¿Por qué nos salimos? Los secularizados (2008) i  Ressò d’unes secularitzacions (2015). El primer (un llibre col·lectiu) està coordinat per Signes Mulet, i el segon el firma ell com a autor. Tots dos vam enfilar tranquil·lament en direcció a l’estació del Nord: ell cap a Paiporta i jo cap a Xàtiva.

Tot i que se’m va oblidar de preguntar-li l’edat a Monzó, calcule que deu tindre uns 80 anys, ja que pertany al curs del meu paisà Juan Borrás Juan i també al dels superiors Pepe Escorihuela i Salvador García. Tots ells cantarien missa després de l’estiu de 1965. Espere que, sense tardar gaire, Monzó ens revele a poc a poc racons desconeguts de la història del cinema a la casa comuna de Montcada fa ja cinquanta-dos anys. Quasi res diu el diari!


           Bartolomé Sanz Albiñana

 


ADDENDA ET CORRIGENDA


L’anterior article es va publicar en Vilaweb el 8 de gener de 2022. A continuació s’hi incluen  aportacions fetes pels lectors,  alguns dels quals no obliden que “anaven més a gust al cinema que  a missa”.


1. “ [...] vam tindre cine en la meua època i quelcom crec que podràs traure de la part central del meu article “Batalletes (1. De cine” del blog de NIHIL OBSTAT [de 4 juny de 2021]. [...] Allí veuràs que, per les circumstàncies, jo no vaig poder gaudir llavors del magisteri cinematogràfic de J.Mª Monzó.

No se m’han oblidat les pel·lícules dirigides per Federico Fellini i protagonitzades per Giuletta Massina i Anthony Quinn: “La Strada” i “Les nits de Cabiria”.

També vaig riure molt una època amb Monsieur Hulot, sense oblidar Charlot  (Charles Chaplin) i altres. (Enrique Herrero)


2. [de l’article “Batalletes (1. De cine”) d’Enrique Herrero, del blog de NIHIL OBSTAT, de 4 juny de 2021].

“SEMINARI

El Sr. Durán, pare d'un condeixeble meu i veí de Massarrojos, va vindre algunes vegades al Seminari amb una màquina de 18 mm., que supose va ser l'element des del qual es van desenvolupar tant el Saló Parroquial de l'esmentada pedania com el cinefòrum del Seminari. De les pel·lícules que ens va projectar el Sr. Durán, només recorde esta tonada:

Ay mi pescadito no llores ya más,

Ay mi pescadito deja de llorar.

Mira tu per on, he posat la tonada en Internet i el Sr. Google m'ha recordat no sols la lletra de tota la cançó, sinó també que pertany a la pel·lícula CAPITANES INTRÈPIDOS (1937) i que, pel que sembla, pot veure's en Youtube. (I com jo “no he vingut ací a parlar de la meua pel·lícula”, no marxe, però us deixe a vosaltres, si us interessa, la tasca de rememorar tot el referent a la pel·lícula susdita).


CINE-FÒRUMS

SEMINARI

Primera etapa


Jo pertany al segon curs dels que van ingressar directament en el Seminari de Moncada. Crec que queda prou clar on no em ficaré, deia al principi, la qual cosa no obsta per a què deixem constància que vam ser part de la generació que va tindre la sort d'assistir a les presentacions i col·loquis dirigits per José María López Piñero, col·legial del Major de Sant Joan de Ribera.

Segona etapa

A José María López Piñeiro no li va bastar d'ensenyar al seu auditori a veure cine, a més va crear escola i deixà com a successor a José María Monzó, a qui ja he anomenat al principi d'este escrit. Per les circumstàncies dels meus estudis no vaig poder assistir a eixa segona etapa del Cinefòrum del Seminari, però en els últims temps he tingut la sort, interrompuda en bona part per la pandèmia, de trobar-me amb José María a distints nivells: convivència setmanal en esmorzars, presentació de pel·lícules, articles i llibres sobre directors, pel·lícules...

No sé si existirà registre de les pel·lícules que es van presentar, comentar i gaudir en el Seminari en esta època.

CINE-CLUBS


En temps d'estudiants (col·legi St. Tomàs) o de pràctiques (convictori) acudirem amb freqüència a les sessions de cine-fòrum en:

Cine club S.A.R.E. (Servicio Artístico Recreativo Español)

En València coneguérem un cas semblant al “Gregorio”, tant en estructura (parets nues) com en adaptació (arpillera i cadires de boga), on hui està l'església de San Juan de l'Hospital, el que amb total professionalitat i plena dedicació presentava Àngel Carrasco, a qui quasi seixanta anys després encara recorde.

Cine-club LUZ (Dominicos)

El salón estaba ubicado en el cuerpo del complejo de los dominicos recayente a la G. V. Marqués del Turia, Cuentan las crónicas que:

El cine Club tuvo una vida muy dinámica llegando a hacerse un ciclo a mediados de los 60, dedicado a Serguéi Eisenstein en el que se proyectaron películas como Octubre, ¡Que viva México! y se anunció el Acorazado Potemkin, que, por extraños designios de la censura, fue sustituida por una de los hermanos Marx”.


3. “Las primeras películas las explicaba López Piñeiro, a la sazón estudiante universitario” (Ovidio Fuentes).

4. “Durante un año me reuní con López Piñeiro que fue quien me introdujo en el cine cuando me nombraron encargado. Para mí fue un placer aquella relación. Y la programación de mi primer año me la hizo él.

(…)

Bartolomé, te apunto algún dato de tu artículo sobre el cine en el Seminario.

Sobre la censura y calificaciones del Estado y de la Iglesia es correcto e interesante lo que tú vives en tu infancia. 

Tú llegas al Seminario en 1963, dos años antes de mi ordenación. Me quedo de formador en el Seminario Menor. Pero yo ya era encargado del cine desde segundo de Filosofía y toda la Teología. Cuando me nombran superior nombro a [Francisco Juan y ] Cháfer y yo sigo como supervisor hasta que dejo el Seminario en septiembre de 1971.

En la película  Seminario dirigida por [Pedro] Balañá no era protagonista Belarte que solo aparecía en una corta escena. El protagonista era Juan Piris (posteriormente Obispo) y dos seminaristas, un niño del Menor y un filósofo que no recuerdo sus nombres. Hoy ver la película es un producto curioso e interesante. Cine neorrealista del momento, sencillo de lo cotidiano de un seminario moderno. La película está bien dirigida y con un guión adecuado..

Sobre El Acorazado Potemkin oficialmente no se pasó en el cine del Seminario. Sí la vimos muchos en una copia clandestina en super-ocho que conseguimos.

Sobre la censura, en los años que fui encargado para nada tuve en cuenta la censura estatal ni eclesiástica pues teníamos una censura propia. De la película programada se hacía un pase privado a los Padres Espirituales que eran los responsables oficiales del Arzobispo. También acudían los superiores que podían. Don Antonio Rodilla nunca asistía a estas sesiones salvo cuando una película me prohibían que se pasase. Si yo estaba en desacuerdo recurría a Don Antonio,  le hacía un pase solo a él, le daba mis razones y el decidía. Nunca se negó al pase en las películas conflictivas y él se hacía responsable ante el Arzobispo. 

Los años en que fui responsable me lo tomé muy en serio, le dediqué mucho tiempo y terminé metiéndome a nivel de especialista y ya no  lo dejé,  formando parte  de mi vida hasta hoy.

La historia del cine del Seminario es muy interesante con películas, ciclos y conferencias que en aquellos momentos tenía un nivel cultural muy alto. Se creó una Academia del Cine con publicaciones sobre todas las proyecciones. Todo se perdió porque pensaba que el archivo quedaría en la Biblioteca del Seminario pero hace años pude comprobar que había desaparecido.   (José Mª Monzó, 9 de enero de 2022).


5. “A la plana de facebook que tenim els del meu curs vaig intentar que nomenaren alguna peli que per una raó o una altra recordaren haver vist a Moncada; ningú no va contestar, excepte un de la Valldigna que va dir que ell no recordava haver anat al cinema a Moncada. Jo sí recorde moltes pel·lícules (que deiem films, perquè ja et vaig dir que regnava un cert snobisme a aquella casa, al menys entre els de la “I”). Monzó era qui animava el cotarro i també un xicon de Simat de Valldigna que li deien [Salvador] Llinares [Martínez]. Editaven un fullet de 4 planes quan la pel·lícula ho mereixia. Recorde, i tant, el cicle de cine espanyol i la conversió de don Alfonso Roig al seté art que fins llavors rebutjava, com Juan Gil-Albert que va tardar una mica més fins que va descobrir Visconti. No crec que Potemkin es projectara al seminari, no existirien còpies en Espanya per aquells temps. Però per dir una pel·lícula  que recorde et diria La Puerta del Diablo, d’A. Mann, perquè recorde que férem un cinefòrum. No recorde Marcelino, pan y vino que estrenaren molt abans i jo em vaig fer l’album de cromos”.  (Enric Miquel Cuñat Sesé, 10 de gener de 2022).

6. “[El curtmetrage] Seminario em sembla que es va rodar a Alfara i les escenes d’interior eren de ca la tia Irene, molt a prop de ma casa al carrer Sant Vicent, cantonada amb el carrer San Bartolomé. El protagonista era Ricard Marí i també, esclar, els patis del Seminari, etc.  No recorde que es fes cap altra pel·lícula més. Potser Belarte en feu una altra, però no sé quina. Segur que Monzó ho sabrà”.  (Manuel Molins, 14 de gener de 2022)

7. [Pel que fa al curtmetrage] Seminario Si no recorde malament,  eren tres els protagonistes: Piris de major, Marí d'adolescent i el xiquet el nom de qual no sé. (Joan Llopis, 16 de gener de 2022).

8. Segons Manuel Molins, Ricardo Marí (d’Alfara) era un dels protagonists de Seminario (17 de gener de 2022).

9. L’Acorazado Potemkin, prohibit a Espanya, apareixia sempre en la llista de les 10 millors pel·lícules de la història del cine junt amb Ciutadà Kane. En la Facultat de Dret la van projectar en el format de 8 mm., còpia particular que em van prestar per passar-la també al seminari. Jo traduïa directament els subtítols que venien en francés i, com a música de fons, Carmina Burana. 

(…)

 

Vaig tindre en el meu poder el projector i la pel·lícula al llarg d'una setmana,  temps suficient per disseccionar l'escena de l'escala d'Odessa. En un bloc vaig anotar, una a una, totes les preses (generals, de grups, individuals, etc.) i el seu muntatge,  mosaic de cel·lulosa que aconsegueix oferir-nos un mural plé d'emoció. 

(…)

 

Pel que fa  a Rodilla, ell no va vindre mai a les projeccions prèvies destinades a la censura. A aquestes, només acudien els pares espirituals i jo,  encarregat del cineclub després de Monzó. El meu paper consistia a  prendre nota de les escenes que calia suprimir. Si sols calia suprimir una escena o dos, aleshores parava la màquina fins que caiguera el paperet que senyalava el tros censurat. Si hi havia més escenes, “tisorada al canto”  i acetona per unir la cinta. En el cicle de cine espanyol  vaig incloure  Campanadas a medianoche de Orson Wells, film produït per Emiliano Piedra, i per tant considerat de nacionalitat espanyola. Era una cinta totalment verge que anava a projectar-se en el festival de Cannes i no estrenada,  encara, en cap sala. Personalment vaig  aconseguir de la distribuïdora poder projectar-la en aquest cicle adduint que era un passe intern sense cap espectador de fora del Seminari. Hi van intervindre les tisores i la productora de València va presentar una queixa al Seminari dirigida al màxim responsable: el Rector. Rodilla va reunir els censors —el “pàters” espirituals— i, llegint-los la carta rebuda de la distribuïdora, els va recriminar allò que havien fet amb una frase lapidària:   “NO  QUERÉIS  QUE  LOS  CHICOS  PEQUEN CONTRA EL SEXTO Y PECÁIS VOSOTROS CONTRA EL SÉPTIMO!”. 

 

Campanadas a medianoche (1966)

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El problema amb els pares espirituals eren els escrúpols que hi tenien per si de cas una escena era causa de pecat. La confessió marcava la "temperatura" d’una escena. Vaig contractar Los Paraguas de Cherburgo i el  pàter dels filòsofs no volia que la veren. La raó no era cap escena especial sinó la bellesa de Catherine Deneuve i el possible enamorament dels adolescents alumnes de Filosofia pels seus encants. No recorde si al final vaig aconseguir que la veren. 

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Tornant al rector Antonio Rodilla, no li agradava el cinema però sabia que era un element cultural a incorporar en la formació dels seminaristes. Mai el vaig veure assegut en la llotja per veure una pel·lícula; l'única vegada que el vérem a la sala de cine, al costat de tot l'alumnat, va ser en la projecció del film de Lazaga, Franco ese hombre. 

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Alfonso Roig, com a encarregat del cinema  al Seminari, va gestionar  que poguera assistir a les projeccions de l'Alliance Française, destinades, exclusivament, a la colònia francesa de València. Allí vaig veure una bona part dels films de la  Nouvelle Vague: Godard, Truffaut, Varda, Rohmer, Resnais, etc. i els films de Jean Vigo precursor d'aquesta nova estètica:  Zéro de conduite i L'Atalante, dos films mítics (Francesc Juan i Cháfer, 28 de gener de 2022).