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dijous, 3 de desembre del 2015

El Evangelio según San Mateo. Pier Paolo Pasolini.(José Mª Monzó)

Estamos conmemorando los 50 años del Concilio Vaticano ll donde la reforma de la Iglesia promovida por el Papa Juan alcanzo hasta los medios culturales del entorno de tal manera que gracias a esa apertura fue posible la película EL EVANGELIO SEGUN MATEO  de Pier Paolo Pasolini, la mejor película realizada sobre la vida de Jesús de Nazaret.
Sean estas humildes letras sobre la película un recuerdo y un homenaje al Concilio y al gran director Pier Paolo Pasolini,
 José Mª Monzó.

El Evangelio según San Mateo. Pier Paolo Pasolini.
José María Monzó. Licenciado en Teología. 
Crítico y Ensayista de Cine. Valencia

Con ocasión del cincuenta aniversario del estreno de la película El Evangelio según San Mateo de Pier Paolo Pasolini, l’Osservatore Romano (23 de Julio de 2014) la ha definido “como la mejor obra cinematográfica sobre Jesús”. La iglesia romana, después de un tiempo oscuro, rehabilita justamente a Pasolini y a su importante película.


Así se expresa Giovani Maria Vian, director del órgano oficial de comunicación del Vaticano: “La humanidad febril y primitiva que el cineasta lleva a la pantalla confiere un nuevo vigor al verbo cristiano que aparece en este contexto aún más actual, concreto y revolucionario. Es una representación que toca las cuerdas sagradas y comienza con un realismo sincero”.


El periódico del Vaticano reconoce la importancia artística de Pasolini, “el abandono en el fluir de las páginas evangélicas” que llena la película de un “soplo expresivo religioso. Una obra maestra y probablemente la mejor película jamás hecha acerca de Jesús”. Termina afirmando que “la película es símbolo de la Iglesia pobre para los pobres de Francisco”.


El comunicado del Osservatore Romano no añade nada a la importancia artística, cultural y cinematográfica que contiene Il Vangelo de Pasolini. Se le hace justicia después de cincuenta años de censura y silencio. Reconoce sin tapujos la significación de un artista, escritor, filósofo, filólogo, poeta y además profeta comprometido con una sociedad en la que sus valores humanistas se desmoronan acosados por un neocapitalismo naciente y un liberalismo salvaje. Pasolini luchó con rabia en todos los frentes culturales contra este desastre que ya estaba en marcha.


La historia se inició entre los años 1963/64 con un movimiento religioso-cultural, Pro Civitate Cristiana, en Citadella de la ciudad de Asís que prestó su apoyo al proyecto de la película y ayudó a su génesis respetando siempre la libertad del director.


¿Por qué Il Vangelo secondo Matteo es una obra tan importante en la historia del cine y en la comunicación evangélica de Jesús de Nazaret?
Es preciso rescatar al autor y a su obra de numerosas contaminaciones socio-políticas que tuvieron lugar en su tiempo y que todavía hoy intentan mutilar, desvalorar y hacer callar ese grito de denuncia y rebeldía que significó la obra y la vida de Pasolini. Su muerte temprana, trágica en la playa de Ostia, rodeada de escándalo, y todavía sin esclarecer oficialmente, deja en suspenso y en la oscuridad libros, palabras, artículos e imágenes de su extensa creación. Exaltado por unos hasta el extremo de convertirlo casi en un mito o denodado por otros cubriéndolo con un manto sórdido de ostracismo, víctima de su ser ‘hombre público’, acusado en más de 70 procesos judiciales, es necesario rescatarlo para revelar la autenticidad y nitidez de su obra original. En este contexto se entiende la desvalorización de Il Vangelo, de su originalidad y riqueza cinematográfica. La honestidad de Pasolini le lleva a valorar la ayuda que le prestaron eclesiásticos y laicos, comprometidos en el proyecto, y lo manifiesta con la dedicatoria que hace de su filme: Al recuerdo querido, alegre y familiar de Juan XXIII”.


Antecedentes y gestión de Il Vangelo


En septiembre de 1962, en Asís, el movimiento cristiano-religioso-cultural Pro Civitate Cristiana realiza un programa de encuentros con profesionales del cine presidido por Giovani Rossi, fundador del movimiento, con el título: “El cine como fuerza espiritual del momento”. A esta cita acude Pasolini para un diálogo entre marxistas y cristianos. Pernocta en la residencia de la Cittadella y en la habitación encuentra un libro con los cuatro evangelios. De su lectura surge la idea de realizar una película: «El film me ha venido a la mente de una manera totalmente inesperada, improvisada, irracional. He leído el evangelio y, leyéndolo, este momento de vitalidad que da la lectura de una gran obra me ha sugerido la idea de hacer un film».


Muy pronto este deseo lo comunica privadamente al responsable de la Cittadella de Asís y a partir de entonces, se perfila su proyecto. Así queda constancia en una carta que dirige a Lucio Caruso responsable de proyectos cinematográficos: «Mi idea es la siguiente: seguir punto por punto El Evangelio según San Mateo, sin hacer un guión. Traducirlo fielmente en imágenes, siguiendo el texto, sin añadir ni quitar nada. Incluso los diálogos serían rigurosamente los de San Mateo, sin una frase siquiera de corrección o empalme; porque ninguna palabra podría estar a la altura poética del texto, y es una obra de poesía lo que yo quiero hacer, no una obra religiosa en sentido corriente del término, ni una obra en modo alguno ideológica».


En otro momento pide ayuda a D. Giovani: «La suya propia, la de sus colegas. Un apoyo técnico, filológico, pero también ideal… que me ayuden primero en el trabajo de preparación de la película y, posteriormente, me asesoren durante la dirección».


Estas comunicaciones muestran una actitud sincera y humilde respecto a un proyecto tan complejo y que él tiene muy claro. Por otra parte hay que destacar la valentía de los colaboradores de Pro Civitate Cristiana al asumir dicho proyecto a pesar de estar protagonizado por la polémica personalidad de Pier Paolo.


En 1961 se había introducido en el mundo del cine con Accatone, película que fue denunciada por la censura estatal. En 1962 dirige Mamma Roma también denunciada por injurias. Pero sobre todo en 1963, cuando ya está preparando la realización de Il Vangelo, estrena La Riccota (El requesón) y el mismo día de su estreno es secuestrada “por vilipendio a la religión y al estado”.


Está muy claro y quiero subrayarlo que en estas circunstancias tiene mucho mérito el proyecto de Pasolini y su aceptación-apoyo por parte de la Cittadella. Estamos en tiempos del Concilio Vaticano II.


¿Por qué el Evangelio de Mateo?


Pasolini recoge el texto, porque le origina una intensa atracción debido a su estructura narrativa y a la persona de Jesús. Una narrativa caótica configurada por tradiciones orales yuxtapuestas sin ningún orden temporal ni biográfico. Un texto que nace en una comunidad judía, que de alguna forma asume un pasado nacionalista (Antiguo Testamento) y que culmina en un personaje al que se declara el mesías esperado por el pueblo. Pasolini se adentra en el ‘mito-sacro’ de Jesús de Nazaret, capaz de transmitir a la sociedad italiana valores condenados a desaparecer en la sociedad neocapitalista.


Elige la versión de Mateo «porque me parece que es la más cercana al pueblo. No popular en sentido de que los otros evangelios sean aristocráticos, sino en el sentido de que su estilo, aun siendo refinado y profundo, estaba destinado al pueblo, en un momento preciso y determinado de su historia. Es decir: el evangelio según Mateo apareció como realización de todo el Antiguo Testamento, de todas las profecías de la historia del pueblo hebreo, en una ocasión precisa y determinada. Esta concreción casi nacional y casi clasista de los destinatarios de la obra hace que adquiera un denso sentido de cosa popular y que, en mi opinión, la figura del Cristo sea la mejor, la más concreta, la más grandiosa, precisamente por su concreción». El texto contiene un bloque extenso de ‘oralidad’, cinco largos discursos de Jesús, y otro bloque de hechos que suceden in illo tempore. Oralidad y aconteceres desde una primitiva teología sinóptica, que proclama la fe en Jesús, el Mesías esperado.


Pasolini no escribe un guión propiamente dicho, y declara que el texto y su estructura ‘narrativa’ responden a un guión cinematográfico. Descubre su fuerza transmisora y su posibilidad creadora de imágenes fieles al texto y también a su personal visión del cine como “lengua de la realidad” (lenguaje). «El cine para él no es una técnica, sino una lengua maravillosa que ‘permite expresar la realidad por medio de la realidad’; una lengua en la que son reconocibles el registro de la prosa y de la poesía».


La película «debe ser una violenta llamada a la burguesía, estúpidamente lanzada hacia un futuro que se dirige a la destrucción del hombre, de los elementos antropológicamente humanos, clásicos y religiosos del hombre. Este film es simplemente la visualización de un evangelio en particular, el de San Mateo; no es una vida de Cristo, no he revivido los evangelios y he hecho un guión sobre la vida de Cristo, como se ha hecho otras veces, no; es verdaderamente el Evangelio según Mateo, con cortes narrativos sin más, de una violencia y una eficacia casi mágica presente en el mismo texto del evangelio, por lo que este film será estilísticamente una cosa más bien extraña». No pretende reproducir la realidad de unos sucesos acaecidos en el tiempo. Recrea ‘lo que sucede’ desde unos parámetros vivenciales y culturales que forman parte de su propia personalidad. Muestra en imágenes, hechos sin emitir juicio sobre ellos. Textualiza lo espiritual, incluso la ‘divinidad’, y lo filma como una realidad material. De esta forma conecta la ‘sacralidad épica’ con su marxismo que apunta siempre a Gramsci. También sintoniza con esa búsqueda renovadora de las tendencias críticas sociales y literarias, muy presentes en aquel momento.
La estructura del film


Se atiene a la estructura del evangelio: responde a la oralidad del texto y al bloque que denominamos ‘los hechos’; una introducción compuesta por el Evangelio de la Infancia y un cierre con el prendimiento de Jesús, su Pasión y Resurrección. Selecciona ‘momentos significativos’ que por medio de un uso singular del montaje se adentra en un presente-pasado para convertir (invertir) el presente inestable e incierto “en un pasado claro, estable y descriptible” capaz de aportar valores del pasado a la sociedad italiana del presente y todo ello creando un concepto de temporalidad cinematográfica. Es decir, trae al presente un texto del pasado y relaciona presente-pasado dentro de una cultura universal, no desde una reconstrucción histórica (una ilustración) sino sirviéndose de analogías, como lo hará posteriormente en Edipo Rey (1967) y en Medea (1969-70).


Los cinco bloques de oralidad que contienen las enseñanzas y doctrinas de Jesús ocupan la parte más extensa de la película. Palabras dichas por Jesús y palabras escuchadas por los Apóstoles, y por la gente que le sigue; y en espacios casi abstractos, o en ciudades de Galilea y Jerusalén. Siempre la palabra está desnuda de temporalidad cronológica, con el fin de que el espectador pueda conectar directamente con ella. Un ejemplo extraordinario de puesta en escena y su correspondiente montaje, es el largo discurso de las ‘Bienaventuranzas’ (Mt. 5 y 6). Se inicia con un extenso plano general de la montaña donde aparece Jesús y un grupo de personas. Puesta en escena íntima, directa, con el uso constante del plano medio y del primer plano en continuo corte directo y conexión con el siguiente plano: imágenes desprovistas de cualquier temporalidad narrativa con el fin de crear un nuevo sentido del tiempo que solo sea ‘tiempo presente’.


La voz en off va conectando diferentes discursos orales. Voz que pretende no ser abstracta y despersonalizada: es una comunicación personal que espera la respuesta del espectador. Encontramos escenas originales, novedosas y de profunda expresión: con la imagen de Jesús a través de fondos e iluminaciones diversas: el día, la noche, la oscuridad, la tempestad, la calma, el viento agitado, cortes directos de imagen que escenifican la palabra: enunciación y diálogo.


Otras veces la palabra la proclama un Jesús itinerante, sin lugar de descanso, que recorre los caminos y se dirige a la gente sencilla anunciándoles una forma de entender la Ley, una manera cercana de llamar a Dios, padre, la exigencia radical que requiere su seguimiento, la renuncia al poder religioso y la denuncia de la riqueza como uno de los mayores males de este mundo. Utiliza continuas panorámicas, largos barridos y constantes zooms. Ello permite un acercamiento directo a los personajes y al paisaje.


En la puesta en escena Pasolini cuida que el cuadro-espacio de Jesús y los Apóstoles que le siguen esté separado del cuadro donde muestra Sacerdotes, Escribas y Fariseos, Pilatos y Herodes. Iconos contrapuestos dada su incompatibilidad. Y como fondo el pueblo campesino y obrero que escuchan, expectantes y en ocasiones toman partido. El ‘pueblo’ como personaje coral, interpretado por la gente de la zona donde está filmando las escenas es una constante. Responde a la afirmación sobre el cine como ‘lenguaje de la realidad’. Mantiene en todo momento una dolorosa lucidez que conduce a la interrogación como postura ante la vida. La mirada poética de Pier Paolo se nutre de las profundidades del bien y del mal, con imágenes sobre el poder y sus múltiples relaciones. En ella se adivina el compromiso en continuos subrayados humanos, sociales y se afirma contundentemente la necesidad de que la persona viva en constante ‘resistencia’.


Lugares del Evangelio: Palestina


En el mes de junio y julio de 1963 Pasolini viaja a Jordania, a Palestina y a Israel acompañado de Andrea Carrazo para buscar localizaciones, cuerpos y rostros que de alguna forma revelen una realidad arcaica, preindustrial para los exteriores y figuraciones de Il Vangelo.


Un equipo técnico que los acompaña filman un documental con el recorrido: “Sopralluoghi in Palestina per il Vangelo sencondo Matteo”(1963/64) (Localizaciones en Palestina para el Evangelio según San Mateo). Pasolini confiesa: «Desde el punto de vista práctico estoy desilusionado, no he encontrado nada que me pueda servir para la película. Pero a la desilusión práctica corresponde una revelación estética». Ha quedado sorprendido y admirado de la sencillez y pobreza de esos lugares por donde transcurre el Evangelio y ha quedado impresionado por la grandeza, misterio y soledad del desierto. Pero en esos lugares no descubre la imagen que él busca de Palestina.


Al regresar del viaje se adentra por la Italia meridional y es allí donde descubre su convencimiento de no realizar una ‘reconstrucción’. Los paisajes que tiene delante, Lucania, Puglia, Sicilia, Matera, Cretone… son una analogía de la antigua Palestina y esta misma analogía la aplicará en la selección de rostros y cuerpos. La parte antigua de Matera se convierte en Jerusalén y Belén la encuentra en Barile y sus cuevas; el Gólgota en las montañas de Crotone y los castillos de Herodes y Pilatos en Puglia y Lucania. A esos lugares no añade ningún elemento de decoración, los va a utilizar tal y como los encuentra, muchos de ellos casi en ruinas. De esta forma va a crear una nueva estética del espacio cinematográfico.


Empieza el rodaje de Il Vangelo el 24 de abril de 1963 en Viterbo en el torrente de Chía, con las escenas del encuentro de Jesús y Juan el Bautista. Es precisamente aquí donde Pasolini, tras una fuerte crisis, descubre la necesidad de un cine distinto al realizado anteriormente en “Accattone” (1961) y “Mamma Roma” (1962). El milagro se ha producido: los caminos polvorientos, las ciudades rústicas de Italia meridional, remiten y hacen sentir la verdad de la tierra, su sencillez, su dureza. Por esos lugares y tierras pueden andar los cuerpos de sus personajes. Aparece en sus imágenes un Evangelio vivo, cargado de autenticidad y desprovisto de toda reconstrucción histórica y temporal; un espacio y un tiempo cinematográfico nuevos: el espacio de creatividad de un poeta que se adentra en un tiempo mítico y sagrado y convierte el texto del evangelista Mateo en algo creíble.


El actor: los rostros y los cuerpos del Evangelio


La elección de actores era una de las tareas más difíciles para Pasolini porque tenía que responder a su peculiar y personal visión de la función que el ‘actor’ tiene en su cine y que ya había experimentado, sobre todo, en “Accattone”: la no utilización de actores profesionales. «Con el actor, sale a la superficie la verdad; el objetivo es el suero de la verdad, viene a la superficie lo que es uno, su fondo de verdad y de sinceridad». Los personajes, Jesús, los Apóstoles, los que le siguen, el pueblo sencillo, la clase dirigente: Fariseos, Pilatos, Herodes…, debían transmitir la verdad evangélica de forma directa no mediatizada por una interpretación actoral. Esa verdad no podía dársela un actor profesional. Y para encontrarlos recurre a gente humilde del pueblo (proletarios) y a gente con estudios religiosos o civiles, intelectuales, representativos de la otra sociedad,


Para el pueblo sencillo no necesitaba ninguna analogía, echa mano de las gentes de los lugares donde rueda. Para los otros personajes acude a amigos intelectuales y proletarios. Por ejemplo: San José responde a Marcelo Morante, hermano de Elsa Morante (esposa del novelista Alberto Moravia), Giacomo Morante, sobrino de Elsa como Juan Evangelista; María de Betania a la novelista y política Natalia Ginzburg; Andrés apóstol al famoso poeta Alfonso Gatto; la frescura de la Virgen joven a Margarita Caruso; la grandeza vetusta de la Virgen a Susana Pasolini (madre de Pasolini). Mario Socrate, poeta e hispanista, como Juan el Bautista; Giorgio Agamben, filósofo, como el apóstol Felipe; Rodolfo Wilcolck, poeta y traductor, como Caifás, y así un interminable etcétera. Rostros y cuerpos cuya imagen habla por sí misma y que no pueden engañar a la cámara. Responden a la lectura que Pasolini hace del Evangelio y refleja en su mirada cinematográfica.


Pero el personaje, el rostro y el cuerpo más comprometido y esencial para la imagen era el de Jesús. Desde el principio del proyecto pensó en el poeta ruso Evtusenko. «La figura de Cristo debía tener la misma violencia de una resistencia: algo que contradiga radicalmente la forma en que está configurada la vida de un hombre moderno, su gris orgía de cinismo, ironía, brutalidad práctica, compromiso, conformismo, glorificación de la propia identidad en relación a la masa, odio hacia toda diversidad, rencor teológico sin religión». Tenía clara la imagen potente que necesitaba para no fracasar y tras una larga búsqueda se encuentra casualmente con Enrique Irazoqui, un estudiante español de izquierda radical a quien recibe en su casa. Nada más verlo afirmó rotundo: “ese es mi Cristo”. Enrique en aquel momento no aceptó el personaje. «Pasolini insiste y logra convencerle, aunque pretende conservar para el personaje esta actitud de rechazo del joven, de ‘ser un Cristo contra su voluntad’. El papel de Irazoqui en la película tendrá también sus costes para él: cuando vuelve a España se le retira el pasaporte por el hecho de haber actuado en un film ‘de propaganda marxista’». Después en un encuentro que tuve con él en Valencia, me confesaba que no acababa de creerse en ese personaje de Cristo y añadía que Pasolini siempre creyó con firmeza que el personaje me correspondía a mí y que yo era su Cristo.


La postura sobre la no utilización de actores profesionales en Il Vangelo no se entendería sin la peculiar forma del rodaje. Filmaba sin sonido. No informaba al ‘actor’. Con el cámara (Tonino Delli Colli), plasmaba en las tomas acciones de cada uno de los personajes con planos muy cortos y de distinto encuadre y ordenaba al ‘actor’ lo que tenía que sentir y hacer sin texto ninguno. Después, con el montador (Nino Baragli) componía la secuencia visual, que él ya tenía desde el comienzo en mente. Esta visión intuitiva e irracional de un artista crea un Jesús terreno, radical, sublime y cargado de misterio. El Jesús de Pasolini se va transformando en un mito sagrado con eterna validez en el tiempo.


Narrativa y análisis.


El narrador de Il Vangelo es virtual, no se identifica ni con el director ni con el texto de Mateo. La enunciación desaparece para hacer presente un relato desnudo con toda su complejidad.


El texto es un hilo conductor de hechos y palabras de Jesús, sin cronología temporal ni recorridos espaciales concretos que suelen ser siempre regla clásica de cualquier continuidad narrativa. De ahí el caos (magma) temporal y espacial que tanto atrajo a Pasolini, cuando lo leyó: ritmos anárquicos que producen fuertes contrastes de ‘acelerantes’ y ‘retardantes’ que crean visualizaciones de lo bello y de lo feo en una misma sintonía que se introducen en la puesta en escena; saltos elípticos que conectan con hechos y palabras de donde nace el relato, el acontecer que Pasolini siempre entiende desde una cierta irracionalidad poética, muy personal. Se adivina un mundo figurativo de un cierto primitivismo bíblico junto con el renacimiento italiano de Massaccio (1401-1428) y Piero della Francesca (1418-1492). Sobre él pesa el profundo significado que la historia europea ha tenido el cristianismo: «He partido de una reflexión fundamental que considero justa: la historia de Cristo está hecha de dos mil años de interpretación cristiana. Entre la realidad histórica y yo, se ha creado el espesor del mito. De ahí el carácter complejo de la reconstrucción, la amalgama de referencias culturales y plásticas, la transposición».


Más allá de toda polémica y escándalo que nacieron la misma noche de su estreno en el Festival de Cine de Venecia de 1964 donde se le otorgó el Premio Especial del Jurado, y se dejó desierto el Premio que otorgaba la Oficina Católica Internacional del cine (O.C.I.), “Il Vangelo secondo Matteo” es una película importante por numerosos motivos: antropológicos, filosóficos, religiosos y cinematográficos, y a pesar de que una mayoría de críticos y estudiosos de Pasolini pasaran como de puntillas.


Sus imágenes son presencia viva de cuerpos, rostros y paisajes cargados de materialidad y de realismo. Presencia de lo humano y presencia de la tierra. Tensiones de miradas de un Jesús, que resulta ‘vulgarmente humano’ y al mismo tiempo misterioso, apartado y desconocido en relación a otros personajes que lo acompañan. ¿Místico por sagrado o sagrado por místico? Cuerpos que desfilan con la fuerza de relieves plásticos más cercanos a la escultura que a la pintura. Rostros escrutados minuciosamente por la cámara en planos y en luz blanca ‘dreyerianos’ y con una puesta en escena de lo elemental, de lo humilde y simple, tras la búsqueda de lo que es esencial en el Evangelio.


Su enfoque estilístico en la utilización de recursos cinematográficos (el encuadre, el montaje, la música…) superan toda la tradición iconográfica del tema de la vida de Jesús. Transita continuamente por el cine mudo, con grandes silencios, hasta el cine más vanguardista. Utiliza la música desde un sentido muy particular: hace que convivan melodías tan distintas como las que provienen de Juan Sebastián Bach, Mozart, Prokofiev, con los cantos populares rusos, el espiritual afroamericano y la Misa Luba. Músicas cuyo objetivo no es sin más acompañar a la imagen sino, más bien, crear ‘unidades musicales’ cercanas al ‘audiovisual’. Un estilo personal se deja entrever, en muchos momentos: un ‘audiovisual’ sobre textos sagrados desde una mirada laica.


Hay en Il Vangelo una magnífica utilización de la luz, fuertes blancos que crean atmósferas mágicas y misteriosas. Aparecen ejemplos en las secuencias: de los Reyes Magos, de la vivienda de Belén y su entorno, de los soldados en la matanza de los inocentes… de campesinos que viven y escuchan junto a sus aperos de labranza y muchas de las secuencias filmadas en el Gólgota. Pasolini con su lenguaje arranca los rostros de las coordenadas espacio-temporales: expresiones de afectos y de rechazos, de sentimientos y emociones. Constantes primeros planos: de rostros sucios, astutos, limpios; caras marcadas por el dolor, el trabajo, la enfermedad, la codicia; primeros planos del pan, del vino, las aceitunas… realidades materiales de la vida cotidiana.


El montaje crea unidades narrativas para dar continuidad al relato. Entrelaza planos cortos de espacios, rostros, cuerpos y palabra con distintas significaciones. El montaje sustituye, en Pasolini, al plano-secuencia que evita en todo momento: «Evito el plano-secuencia porque es naturalista… La continuidad y la infinitud lineal del plano-secuencia se hace continuidad en infinitud lineal ‘sintética’ gracias a la intervención del montaje».


La polémica en Notre Dame: ¿es viable una cristología?
¿Qué cristología?


En la presentación de la película que se hizo en París en enero de 1965, con la presencia de Pasolini y representantes de la cultura parisina se origina una importante polémica. Michel Couzeot de Nouvel Observateur afirma que la película: «Es un fraude comercial… He encontrado en ella todo lo que detesto: la confusión, la irresponsabilidad… la mentira; ignoro totalmente si el señor Pasolini pertenece a la ‘otra orilla’. Pero veo que su película forma parte de ella y eso me molesta mucho». Claude Mauriac, otro crítico, afirma con rotundidad: «No, no es ni arte sagrado ni arte. Es solo una fantasía. No es nada».


Pasolini les responde: «Solo a través de un examen estilístico se puede entender que una tradición del Evangelio habría supuesto una sola dimensión, mientras que en mi película se abren abismos de distintas dimensiones… He debido de narrar el Evangelio a través de los ojos de otro que no soy yo, es decir, de un creyente: he hecho un ‘discurso libre indirecto’. Esta visión indirecta ha presupuesto una contaminación entre quien cree y entre quien no cree, y de ella ha surgido una confusión magmática. La investigación técnica, la intuición estilística ha precedido a la real profundización ideológica. A vosotros se os escapa todo esto. No advertís que he caminado por el filo de la navaja: evitando por mi parte una visión solo histórica y humana y, por parte del creyente, una visión demasiado mística».


Jean Paul Sartre entra en esta polémica desde la Filosofía de la Religión y aprovecha para poner en cuestión la figura de Cristo que la izquierda, el racionalismo e incluso movimientos cristianos sitúan con ambigüedad y confusión y eluden plantearla dentro del mito: «La posición de la izquierda nacionalista es comprensible en el sentido de que la historia de Cristo es un punto de enfrentamiento. Existe el temor de que los temas religiosos favorezcan ideas conservadoras. Estamos habituados a desconfiar de ello, y se comprende el porqué. A veces los que en este campo se situaban como innovadores han resultado ser unos reaccionarios… Estoy de acuerdo con Vd. (Pasolini): la actitud con respecto al Evangelio, como la actitud francesa con respecto a la Iglesia es ambigua. La izquierda ha desviado la cuestión y no sabe qué hacer con la cristología. Teme que el martirio del subprotelariado pueda ser interpretado de alguna forma como el martirio de Cristo. El problema de Cristo aún debe ser afrontado. ¿Por qué existe esta cerrazón orgullosa, aristocrática, como Vd. dice, en nuestro horizonte cultural? Porque el racionalismo francés carece de una crítica del racionalismo, del mismo modo que no existe una crítica del marxismo… El debate será áspero, precisamente a causa de la figura de Cristo que la izquierda no sabe cómo tratar».


Jean Paul Sartre señalaba una de las claves más importantes que generó la película al enfrentar ideologías opuestas dada la ambigüedad pretendida por Pasolini, cargada de aparentes contradicciones y que introduce una lectura de la figura de Cristo siempre desconcertante por su vigencia y vitalidad presentes y por lo tanto polémica.


Terminamos este ensayo sobre la película de Il Vangelo con una cita muy significativa de Antonio Muñoz Molina: «El Cristo de Pasolini se parece mucho al de las palabras de San Mateo: a quien no se parece nada es al de la tradición de cine religioso, que es tan antigua como la del cine del Oeste o el de Romanos, y que con tanta frecuencia se confundió con este último. Posiblemente ninguna historia ha sido contada tantas veces en tantas películas, pero Pasolini logra, desde la primera imagen, que la Pasión de Cristo parezca nueva, y a la vez tan antigua, tan primitiva y áspera, tan poco confortadora, como les debió de parecer a quienes la escucharon en las voces de los primeros discípulos, de los testigos presenciales de los hechos de una vida a la que los siglos y las iconografías han cargado de simbolismos intraspasables. En rigor, el Jesús de Pasolini no sabe que es Jesucristo, no puede imaginar no ya su filiación divina, sino la posteridad inmensa que se acumulará sobre su débil figura. Conoce el hambre y la sed, la ira y el miedo, el pánico de la proximidad de la tortura y la muerte, y los clavos se hunden en sus manos con una insoportable crudeza física, que ningún significado religioso puede aliviar. Su mundo es el de las lejanías desoladas del Neorrealismo, el de los tocados, las corazas y los ropones de los frescos del Quattrocento. El roce seco de las telas con las que se cubre, los golpes de los latigazos, de las pedradas y de los pasos, se confunden con los coros de Bach, los Blues primitivos y la música masónica de Mozart. La madre vieja y pobre de este Cristo es la de Pasolini, y en su Pasión y Muerte hay el desgarro íntimo de una confesión personal».


En definitiva, la gran aportación de Pier Paolo, genuina y original, consiste en que su película nacida en el texto de Mateo (lectura ya teológica sobre Jesús) se transforma en el Evangelio SEGÚN PASOLINI.


Iglesia Viva
Nº 259, julio-septiembre 2014
pp.123-132
© Asociación Iglesia Viva





dilluns, 30 de novembre del 2015

Celebració del L aniversari del Concili Vaticà II​, escriu J.L.Porcar

Efemèrides, esdeveniment  imprevist, kairós…, em manquen paraules i no en vull cercar més perquè no hi ha prou de mots que signifiquen acuradament el que aquest matí hem viscut un grapat de gent, de persones, ni tan sols he d’assenyalar-ne la quantitat, el nombre, tant se val.


Els mots, les paraules dibuixen conceptes, emmarquen, surten de la sensibilitat, del que sentim, amb els ulls, el nas, la pell, l’orella, el cor, la memòria, les mirades, el fetge, la respiració, el sabor,… un embolic dens que ens amara amb la naturalitat d’alçar la mà, de seure’ns, de somriure.


Al cap i a la fi el que vull expressar és que per a donar sentit i comunicar les vivències meues i de més persones que hi érem juntes i compartiem espai, camí i celebració, les paraules vessen de sentit, no poden emmarcar el seu contingut abstracte, d’idea clara i distinta, i rebenten escampant espurnes de silenci i, com diu l’inici de l’evangeli de Joan, Logos sarx egeneto  (1).    Paraula i carn omplin l’ àmbit de la vida, només ‘egeneto’, segons el que m’explicaren aleshores, assenyala la diana puntual d’un fet, d’una acció, de la realitat viscuda.


Biblia de Navarra


Vull insistir, no es tracta d’una filigrana verbal pel meu interés, sinó de mostrar el que he viscut: l’oceà de comunicacions, en la celebració del 50 aniversari del Concili Vaticà II, ha estat una vivència, pas a pas, pels racons, els calaixos, els camps oberts, les institucions, les propostes profètiques, les lluites per recuperar el nom de cada cosa, per la memòria viva feta present.


L’ofici, per segona vegada a instància d’Antonio Duato, de conduir la filmació del que en el Saló d’Actes  del Col·legi S. Joan Bosco (Salesians) hem celebrat, no ha estat per a mi, de cap manera, un entrebanc. Ja des de l’inici ha surat espontània la humanitat territorial, del territori que el mapa anunciava. El sentiment d’aterrar, d’obrir finestres, portes i caminar de la mà del company que en cada moment de les quatre hores que ha complit la estadia, eixe sentiment m’ha fet fruir, gaudir, callar, penedir, reiniciar.


És que ha hagut alguns moments, per a mi, d’una força que em rebolcava i em feia dir a poca veu: ‘xe, xiquet, no és possible compartir el que reps’. Per exemple la vessant sobre la pau, la vessant sobre el valencià, la vessant sobre la vida religiosa dels convents de dones, la pluja insistent del papa Francesc, les cançons, la vessant sobre la història del bisbat valencià de la gent que visqué el món obrer o el canvi de la simetria del treballar en equip, de l’ecumenisme…


Caldria consignar els qui, amb l’energia honesta del seu alé, han comunicat el que acabe d'escriure. Però jo, ‘del clero regular’, no me’n recorde dels noms. I, ‘o témpora o mores’ (òbviament en sentit positiu), les dones, els hòmens, ho érem tan sols això, hòmens i dones. A veure, precisament perquè ha estat autèntica i normal aquesta experiència de gènere i de simetria, no més a la fi, i a la distància d’aquesta reflexió, me n’adone que s’han esborrat les fronteres entre clergues i laics, capellans i excapellans, regulars i seculars, joventut i gent gran…, absolutament, dels qui estàvem allí.

Todo el pueblo se mueve hacia una meta (el Reino de Dios). Todos van mezclados: obispos, religiosas, laicos.


I sí, les diferències que hi són i també hi eren, però, de cap manera esdevenien distància ni tampoc marques de poder ni trets d’aïllament. El Concili Vaticà II encertà en manifestar decididament el que acabe de certificar: som poble i aquesta és la consciència que ens fa fugir d’apoderaments exclusius. Som, doncs, avui, responsables de fer camí.


Gràcies.

Porcar.

(1) Nota del coordinador:
... “logos sarks egeneto”...[el] verbo -la palabra- devino carne...

El parany de la transició, escriu Francesc Jover

Autor: Francesc Jover, enviat a Nihil Obstat el 29 de novembre de 2015

(Article publicat a  La Veu del País Valencià - diari digital - Dissabte, 28.11.2015) 

Sembla l'altre dia i fa quaranta anys que el dictador, general Franco, va morir a un hospital desprès de desesperats intents de voler allargar-li la vida, tot i saber que el problema era irreversible. Estic convençut que, a part d'interessos familiars i polítics que no entre, allò va ser exemple d'una mort indigna, com indigne fou l'Estat policial que va imposar i dels sinistres personatges que es va envoltar. D'aquell moment és un auca anònima que circulava de mà en mà dels antifranquistes que brindaven amb cava del Penades. L'auca la trobareu al final d'aquest article en un enllaç adjunt. 
El comisario de Policía Luis Antonio González Pacheco, conocido como "Billy elNniño"en 1981

Desprès de quaranta anys de la mort del dictador, i recordant aquelles copes espumoses que prenguérem, continuem patint seqüeles d'aquell clima malalt que permetia una dictadura dintre de l'Europa de postguerra. La mateixa Europa que havia acabat amb les dictadures del continent. Aquella època va popularitzar la frase Spain is different.

Tot seguit hi hagué un pacte per fer una transició gens exemplar per molt que intenten convèncer-nos que ho fou. Els quaranta anys de democràcia “orgànica” que va sortir d'aquell pacte no ha sigut capaç de netejar la casa, ni tant sols de llevar-li la pols, tot i haver-hi passat per diferents governs. Ha mancat voluntat política per posar les cartes boca amunt, fer una autocrítica i confessar les coses que s'han fet malament per tal de corregir-les. El nou règim de 1978 no ha mostrat cap detall per tal de reconèixer el sector de la societat que va ser derrotat incondicionalment. Un règim que ha menyspreat repetidament un dels bàndols de la contesa civil. Quan una societat ha estat enfrontada en una guerra, quan esdevé la pau ha d'estar basada en el reconeixement de la dignitat d'uns i d'altres. Ací solament fou reconegut un bàndol. Per tant, la pau del règim de Franco va ser una farsa i una gran mentida. Això ho ha continuat consentint l'actual règim malgrat els diferents colors que hi han hagut. No han sabut, o no han volgut –per molt que ho diguen– equilibrar la societat per tancar ferides sense guanyadors ni perdedors.

Quan s'ha fet alguna llei de la memòria històrica, ha sigut d'una manera extremadament feble que no ha arribat a convèncer ningú. Cap govern ha arribat a manifestar d'una forma valenta, en fets concrets, la massacre que es va fer al bàndol republicà, cosa que si han exaltat les excel·lències del bàndol “nacional”. Els republicans i republicanes, van ser castigats en una mena de venjança: afusellant, empresonant, torturant i tota classe de degradacions, i encara estem esperant que algú diga que fou un error. Els errors de la República es vam pagar ben cars.

És intolerable que des d'altes esferes del govern espanyol, i ben entrada la segona dècada del segle XXI, encara s'insulta a fills i nets dels assassinats de Franco pel simple fet de voler recuperar les despulles de pares i iaios. És intolerable que encara es canten himnes feixistes en llocs públics sense que ningú proteste. És intolerable que a hores d'ara encara hi hagen símbols feixistes pels carrers i places dels nostres pobles i ciutats. És intolerable que sàdics torturadors feixistes vagen pel carrer sense haver-los sotmès davant d'un tribunal. És intolerable que a hores d'ara no s'hagen aclarit suficientment els robatoris dels nadons que parien les dones republicanes a la presó. Que cadascú allargue la lletania tot el que vullga amb la total seguretat que no arribaria a ser exhaustiva.

Es intolerable que en l'actualitat l'exministre Martin Villa manifeste que no pot haver-hi cap actuació judicial contra els torturadors reconeguts com Jesús Muñecas o Gonzalez Pacheco (Billi el Niño), entre altres, perquè seria un greuge comparatiu als familiars dels assassins d'ETA que estan passejant-se pel carrer. Em mossegue la llengua per no soltar cap qualificatiu grosser a aquest home, però ell mateix es definix; si diré que és un destrellatat, si més no, per no fer menció als trenta anys de presó que han passat els assassins convictes. De quin greuge comparatiu està parlant aquest nefast personatge?

Aquesta setmana amb motiu d’aquell fet hem tingut ocasió de veure per una TV estatal algunes declaracions de polítics i sindicalistes que foren torturats. Impressiona la serenitat com que ho conten sense cap set de venjança. Solament demanen que donen la cara, que demanen perdó i confessen que fou un error. Damunt, hi ha algú que subtilment insinua que a les cel·les franquistes de tortura mai no es va aplicar la picana argentina. Tanmateix, i sense cap dubte, es torturava d'una manera molt sofisticada i de vegades fins la mort; com així feien amb aquells que no “cantaven”. Els testimonis del que foren torturats, com Luís Suares, Luis Pérez Lara o Josu Arrizabalaga, esborronen.


Luis Pérez, víctima de 'Billy el Niño': "Los torturadores eran gente que no parecían del género humano"


Al País Valencià hi ha diferents entitats –no governamentals– que treballen per la recuperació de la memòria històrica sense cap recolzament de l'Administració. Una societat que no té memòria és una societat morta i més si no hi ha un reconeixement oficial. És el que vaig entendre que deia el rector de la Universitat de València Esteban Morcillo el passat setembre en un acte a La Nau en memòria dels últims afusellats del franquisme.

No estic d'acord en els que diuen que el franquisme va començar dur i va anar suavitzant-se. Estic plenament convençut que va començar dur amb un regim de terror el mateix que va acabar, com demostra els cinc afusellats del setembre de 1975, la de Salvador Puig Antich un anys abans a garrot, i les penes de huit, deu i fins i tot trenta anys de presó que imposaven durant el tard franquisme.

El més greu de tot fou el pacte d'amnistia de 1977 que van acceptar conscient o inconscientment els partits d'esquerra d'aleshores. Fou un parany on es van fondre les esperances dels perdedors. Es la van clavar moixa i, el que és pitjor, encara no han demanat disculpes a la societat perquè, junt a l'amnistia de polítics que llavors hi havia a la presó, també van amnistiar als torturadors franquistes, almenys això és el que defenen els conservadors nostàlgics mentre l'oposició estan callats com a bagasses. Tot i així, com ha dit Alfons Cervera, el mateix va passar a Argentina i Xile i el nou règim ha sigut capaç de derogar la llei-trampa. 

Arribat a aquest punt de l'article, encara hi hauran lectors que diran: «ja està aquest romàntic, emprenyador i passat de rosca (fugit d'una residència geriàtrica) amb les seves batalletes removent la femta i obrint ferides tancades que a cap valencià interessa». Això és la prova més evident que la societat no està normalitzada, que estem on estàvem i tot està per fer (o quasi tot). La classe política sembla que té una intenció molt clara: deixar que desapareguen del tot aquestes generacions i desprès ningú els emprenyarà més.

Cal dir ben fort: mentrestant hi haja un jove amb una mica de sensibilitat per la memòria no us deixaran tranquils a uns i a altres. No solament la memòria franquista, també la memòria del règim de 1978; i, sense ser profeta, quan més s'allargue la recuperació, més traumàtica podria ser.




L'auca del enfadós (O LA FI DEL CAGAELÀSTICS)

dimecres, 18 de novembre del 2015

VISTO LO VISTO ¿VALÍA LA PENA EL SÍNODO DE LOS OBISPOS? por Ramón Gascó


   Ha habido opiniones para todos los gustos
.-Mientras unos grupos de Iglesia, especialmente significativos entre altos cargos de Jerarquía y teólogos de élite, en el mejor de los casos, les ha parecido el “parto de los montes”, según la fábula de Fedro, que relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Y sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón.
 - Para otros, en su mayoría gente de las bases populares de creyentes, el Sínodo muy al contrario ha supuesto el nacimiento de una nueva primavera en la Iglesia, cimentada en lo esencial de cristianismo, que no es otra que la misericordia, decir la humanidad del Jesús de Nazaret.
Lo bien cierto es que percibo un paralelismo entre justo lo que ocurrió ahora hace cincuenta años en el Concilio Vaticano II.
Yo por aquellos años tuve la suerte de residir en Roma estudiando teología en la Universidad Gregoriana.
Habitaba en el colegio internacional La Inmaculada, cercano a la Pza. Narbona.
El entusiasmo se percibía por las calles. Roma entera vibraba. Por sus avenidas iban y venían a la ciudad del Vaticano autobuses llenos de obispos; y a pié acudían grupos de clérigos jóvenes ensotanados de negro y otros con becas de colores, según las naciones de su origen.
   Yo tuve la suerte residír en un colegio internacional cercano a la plaza Narbona. Allí convivía con secretarios y asesores personales de los padres conciliares. Entre ellos estaba el teólogo José Mª González Ruiz, el conocido periodista y misionero Manuel Unciti, fundador de una escuela de periodismo, recientemente fallecido que asesoraba a un Obispo Africano, el secretario del Arzobispo entonces de Buenos Aires, un sacerdote joven de Uganda, también  asesor y tres mejicanos. De vez n cuando nos reuníamos por las noches para escuchar las novedades de lo ocurrido en las sesiones diarias del Concilio. Y lo hacíamos con verdadera curiosidad. Sin negar el apasionamiento y la ilusión.
Pues bien debo confesar que cuando regresé al Seminario de Moncada sufrí una decepción.
Me encontré con un ambiente frío, cuando no hostil entre los profesores de mayor prestigio en la Diócesis. Se afirmaba sin pudor que no había tenido altura, ni enjundia teológica Para algunos el Concilio se había reducido a dar consejos y normas de teología pastoral. Esta teología se consideraba como de segunda división. Y no faltó alguno que sugiriese la demagogia o el marxismo entre los peligros del diálogo con la sociedad moderna.
Por lo visto les hubiera satisfecho más dejar claro algo nuevo sobre el sexo de los ángeles.
Y al contrario la salvación del mundo, la presencia viva de la Iglesia, el Aggiornamento no tendría nada que ver con la Encarnación.
De forma paralela me parece premonitoria, y ojala me equivoque, la pretensión de amortiguar la revolución que ha supuesto el SÍNODO DE LOS OBISPOS.
A mi parecer esta rebelión se sustancia en el en cambio radical de la alineación de la Iglesia con la misericordia.
Supone una conversión total de actitud de la Iglesia frente la debilidad y a la impotencia del hombre pecador y débil.
Para valorar la importancia de este cambio en la Iglesia, habría que repasar lo siglos que hace que la Iglesia ejerce su poder desde los púlpitos, los confesionarios, las escuelas, la familia y hasta en el interior de las consciencias.
No estaría de más repasar la cantidad de cesuras y penas bien catalogadas en el Derecho Canónico.
Antes de dirigir la vista a otro lado no podemos pasar por alto el cúmulo de sufrimientos y las neurosis causados en los más débiles.
Para no hacerme largo voy a señalar unos pocos textos del resumen del documento final, que la revista católica argentina ACI PRENSA hace ha publicado y del que yo extraigo algunas frases muy significativas.

  “Los trabajos sobre el Sínodo de los Obispos han terminado esta noche en el Vaticano y el documento final es el producto de la reflexión de todos los padres sinodales, ha reafirmado la doctrina católica sobre el, matrimonio.
El texto, compuesto por 94 números fue votado uno a uno. Todos fueron aprobados con los dos tercios requeridos como mínimo.
Un simple listado de los destinatarios en la preocupación del Sínodo bastaría para demostrar lo que quiero decir. Veamos.

-- Divorciados.
En una primera lectura se pueden leer cosas muy sencillas, la más delicada es el desafío de los divorciados vueltos a casar se trata específicamente en los nº 83, 84, 85 y 86 hay una amplia explicación sobre la importancia de acogerlos en la Iglesia y recordarles que no están excomulgados aunque su situación es irregular; y plantea una serie de orientaciones para acompañar a estos fieles y cuidar especialmente el bien de los hijos.”
 Publicado en alandar nº 320

  •     Victimas la Migración es forzada Nº 86.
  • Este numero indica además que cuando la migración es forzada y es “fruto de situaciones de guerra, de persecución, de pobreza, de injusticia, marcada por las peripecias de un viaje que pone con frecuencia en peligro la vida, traumatiza a las personas y desestabiliza a la familia” “El acompañamiento a los emigrantes exige una pastoral específica con las familias en migración, pero también con los miembros de los núcleos familiares que se quedan en los lugares de origen”.
  • Hijos discapacitados. Nº 63 Con estas luces, la Iglesia expresa su viva gratitud a las familias que acogen, educan y llenan de afecto y transmiten la fe a sus hijos, de modo particular a los más frágiles y marcados por la discapacidad”, prosiguen.

  • Homosexuales nº76 El tema se plantea  y se enfoca desde el acompañamiento que puede realizar la Iglesia a las familias en donde alguno de sus miembros tiene la tendencia homosexual.

  • Y todo fundado en Jesús de Nazaret.-nº41“el ejemplo de Jesús es paradigmático para la Iglesia. El Hijo de Dios ha venido al mundo en una familia. En sus treinta años de vida oculta en Nazaret –periferia social, religiosa y cultural del Imperio– Jesús ha visto en María y José la fidelidad vivida en el amor”

Permitidme hacer de pasada esta última observación. Debo reconocer que a primera vista, a quién busca lo espectacular efectivamente le va parecer el “parto de los montes.” Sin embargo …

Ramón Gascó.


Tomado de Peregrinos




















  
   










dissabte, 14 de novembre del 2015

IN MEMORIAM Juan Camarena, escrit per Paco Gramaje

HOMENATGE I ACOMIADAMENT DE JUAN CAMARENA
El dimarts 27 d’octubre assistírem al funeral de Juan, un capellà que ha viscut tota la seua vida un sacerdoci compromés des de les perifèries, amb “olor a ovella” com recomana el Papa Francesc. Juan, pel seu testimoni, era un profeta, radical des de la seua generositat evangélica. Doncs, molt allunyat en les formes i en la vida del capellà com a funcionari clerical.
La cerimònia va ser entranyable perquè anava d’acord amb l’autenticitat i bonhomía de Juan, així com de la sua trajectòria personal i sacerdotal. Juan n’estaría feliç. El comportament sincer i integrador del retor de S. Pere, Paco, que visqué braç a braç amb Joan en el equip del Port facilità el clima que conduí una cerimònia emotiva en què s’expressaren testimonis vius. L’Eucaristia la va presidir el Sr. Arquebisbe, D. Antonio, acompanyat per un gran nombre de capellans amics de Juan.
Per una part, uns testiminis des de l’àmbit pastoral, els de la comunitat cristiana del Port i  del Casal de la Pau:
Pilar Carceller, en nom de la Comunitat cristiana de Desamparados i S. Pedro manifestà: Agradecemos que hayáis venido a despedir a este hombre único i excepcional que es i será el compañero Juan.
Estamos aquí “gente de Iglesia”, “gente de poca Iglesia” i “gente que no se siente Iglesia”; esa es una de las grandezas que nos enseñó Juan con sus palabras, pero sobretodo con sus actos, porque él era un ejemplo de la Iglesia que queremos, por la que luchó toda la vida, por la que también fue castigado, y por la que seguiremos luchando: una Iglesia austera donde lo material no es lo más importante, abierta a todas las personas, vengan de donde vengan, comprometida con el mundo y sus luchas a favor de la justicia, una Iglesia obrera i trabajadora que se pone al lado y se compromete con las personas que más sufren y son marginadas. Nunca vimos en Juan algo diferente. Juan ha escrito la historia de este pueblo, de su Iglesia y de nuestras vidas. Gracias.
José A. Bargues, como a responsable del Casal de la Pau accentuava: la vida sacerdotal de Juan està enmarcada en l’Església que visqué el Concili Vaticà II. Per a Camarena, com per a molts altres les recomanacions de la Gaudium et Spes i d’acord amb els nous temps es convertiren en una opció de vida arriscada, perquè com a persona atenta a la historia, als fets de cada dia on s’ha d’encarnar l’evangeli, entenia que esta opció era fer possible una bona notícia als pobres.
Per això arribà al Port de Sagunt i formà part dels “capellans del Port”, que atenien les demandes litúrgiques, al temps que també eren presents en la realitat social i política que es vivía. En paraules d’ell: “no érem liders socials, però la realitat condicionava la nostra missió sacerdotal”.
I en el recorregut de fer l’evangeli present en els més dèbils i marginats col.laborà en el Casal de la Pau , on en paraules d’ell: “he ajudat i acompanyat a José A. Bargues, com a home de confiança i de consulta, davant les contínues i greus, inclús dramàtiques situacions personals que acull el Casal”.
I quína era l’aportació de Juan? En una de les darreres converses amb ell comentàvem la dificultat de concretar el dia a dia i que, tan sols des de la incondicionalitat del nostre acompanyament es podía actuar per resoldre els problemas, acollint i acompanyant; insistia emocionat i convençut que no s’ha d’abandonar eixa incondicionalitat perquè té un gran potencial salvador o sanador.
Juan, tens ben guanyat un lloc en el cel, on seguir conversant, cosa que tant bé ho feies.
Per altra banda en representació dels amics de l’ànima que tants en té: Paco Gramage expressà: Juan, la teua vida sempre s’ha afermat en fets, no mai en paraules: Has viscut braç a braç quasi tota la vida al Port de Sagunt en temps difícils de la Dictadura i en situacions compromeses, fent causa comú en les lluites obreres i per les llibertats; amb la teua silenciosa presència has estat solidari en l’acompanyament als presos i presons en el Casal de la Pau; des de la professió d’A.T.S t’has fet present en l’acompanyament als més dèbils: els malalts; amb admiració de molts sempre has viscut el sacerdoci i l’Evangeli de forma radical, com un pastor que fa olor a ovella, com recomana el Papa Francesc, i molt lluny del tan freqüent funcionari clerical; sempre en una actitud de despreniment, no ha tingut mai un duro.
I tot ho feia amb tendresa. Però hem de destacar també com a valuosa la capacitat que tenia de apreciar i acceptar l’afecte i els sentiments dels que el tractàven. Per això tenia tants amics, ací mateix en som molts amics de l’ànima. ¡Amic Joan, cóm guadíem durant molts anys amb la teua presència, sempre que la malaltia t’ho permitia, en els esmorzars del dijous!
Ara ens consola l’evidència que tenim  que en tu cobren sentit les paraules de l’Evangeli: “Vine juan, beneït del meu Pare, perquè quan tenia fam em donares de menjar; quan estava nuet i necessitat m’ajudares; quan en tenien empresonat estigueres amb mi; quan estava malalt em cuidares”. Si, Juan, quan ho feies amb aquestos germans més insignificants en mi ho feies.
L’amic Bonaventura Navarro expressà: Dicen que se nos acaba de ir Juan Camarena, eso dicen. Pero tal vez no le conocían tan bien como para saber que permanecerá con nosotros mientras vivamos. Para eso vale la memoria, para preservar y transmitir la decencia de los justos.
Juan llegó a Puerto Sagunto en el verano de 1964 por convicción y deseos suyos. Ya venía con una importante consciencia social, además de la moral.
¡Cómo admirábamos su fino sentido del humor ante algunos episodios! El día que, con su aspecto físico algo desaliñado y los zapatos atascados de barro por los ambientes humildes que frecuentaba, se cruzó con otros dos sacerdotes, que más que andar levitaban de lo relucientes que llevaban sus calzados y sus portes señoriales y que le lanzaron despectivamente a Juan :
“¡Estás ofendiendo la dignidad sacerdotal!” y el respondió: “¿Dónde está esa augusta señora?”
Ese era su coraje, mostrarse fuerte con los fuertes y cercano y suave con los débiles. Pues cabe preguntarse aún hoy ¿quién ofende más la dignidad humana: los que comparten sus sufrimientos con los humillados o los que llevan bajo palio a los agresores y les sirven sus coartadas? Nuestro amigo Juan lo tenía bien claro.
Cuando llegó a Puerto Sagunto compartió la parroquia con Antonio Ramil y un poco más tarde apareció Pepe Fornés. Ellos fueron el núcleo que inició aquel famoso equipo del Puerto, con aportaciones posteriores: José Zamora, Sebastián Teresí, Juan Matoses, Juan Tortajada, Rafael Guinart, Antonio Duato, Francisco Albuixech. Desde  aquí nuestro reconocimiento.
El equipaje del apostolado de Juan no consistía en encerrarse en la parroquia y esperar las rutinarias confesiones o convertirse en palmero de las fuerzas vivas, su labor era social, acercarse a los luchadores sindicalistas y activistas ciudadanos que laboraban y se arriesgaban por conseguir mejores condiciones de vida para todos.
En los períodos de vacaciones siempre estaba viajando para trabajar y ser uno más entre los oprimidos y aportarles su esfuerzo y su compañía.
Juan está entre esos ausentes en los que nosotros encontramos refugio, como unos seres humanos que nos ayudan a rebasar la mediocridad de los inanes, difundiendo con su ejemplo la auténtica generosidad de los gigantes.
Por todo ello, nos parecen justas y adecuadas para despedirnos del querido amigo Juan, las palabras del premio nobel José Saramago: “Guardaré en la memoria al amigo, al camarada. Para esto sirve la memoria, para conservar vivos a los que lo han merecido, el recuerdo de un hombre bueno. Que es, al final de todas las cuentas, lo único que vale la pena haber sido”.
Estimat i benvolgut amic i company Joan Camarena, moltes gràcies per tot.


Paco Gramage